Utilizando palabras textuales de la Academia del Nobel, Nadia Murad es digna merecedora del Premio Nobel de la Paz 2018 por “arriesgar su propia seguridad para combatir con coraje crímenes de guerra y buscar la justicia para las víctimas”.

Todo esto no sería nada sin ser conscientes de que ella ha vivido todo en su propia piel. Hablamos de la invasión de su aldea por parte del Estado Islámico, Nadia fue testigo con sus propios ojos de la muerte de seis de sus hermanos y alrededor de otros 700 hombres más, prácticamente quedó sola en el mundo y, siendo mujer de la religión yazidí, acabo convirtiéndose en rehén del ISIS en Mosul, una esclava sexual.

Todo lo que vino después, nos parece extremadamente duro y obviaremos los detalles, pero, ya podéis imaginar.  Finalmente, logró escapar de la organización criminal pero no olvida que muchas otras mujeres no han sido, ni son, capaces de hacerlo. 

“Mi supervivencia se basa en defender a las víctimas de violencia sexual”, admitía la propia Nadia en Washington, durante el acto de entrega del Premio Nobel de la Paz, casi entre lágrimas. Demasiado valiente y humana para ser real.

Tras haber sufrido algo insufrible, Nadia se ha convertido en una activista cuya vida pretende dedicar a luchar en contra de las agresiones sexuales y resto de prácticas que el Estado Islámico continúa acometiendo contra grupos religiosos ajenos al que ellos defienden y, sobre todo, a dar voz mundial a las mujeres yazidíes.

Alma Clooney, se ha convertido en su abogada, amiga y sombra por todo el mundo. Si queréis saber algo más sobre ella, ha tenido valor hasta para escribir toda su experiencia en un libro titulado: Yo seré la última. Historia de mi cautiverio y mi lucha contra el Estado Islámico.

Casi nada.