Si te has decidido por tener peces como mascotas, tendrás que montar tu acuario, y para ello, el primer paso es saber quiénes serán sus ocupantes, si peces de agua fría o caliente.

Los primeros son más ‘pacíficos’ y resistentes, y conviven fácilmente entre distintas variedades. Los de agua caliente en cambio son más territoriales, por lo que pueden generar ‘guerras’ dentro del acuario si no tienes cuidado, pero tienen a su favor un colorido y variedad inagotables.

El segundo punto, es determinar la medida y capacidad del acuario que vamos a montar, en función del espacio y el presupuesto. Entre 80 y 120 litros son capacidades muy aconsejables. Una vez tomada la decisión, nos pondremos a decorar por dentro el acuario, imitando su hábitat en la medida de los posible. Para ello, necesitamos grava (piedras de colores) y plantas que sirvan de refugio a los peces y a los futuros alevines, que pueden ser naturales o plásticas.

El agua dependerá de las variedades de peces elegidas. También necesitamos un filtro, un aparato que merece especial atención ya que puede ser uno de nuestros aliados para mantener en condiciones el agua de nuestro acuario.

La urna deberá contar con luz artificial que debe mantenerse encendida entre 8 y 10 horas; y hay que tener cuidado con su ubicación, porque si recibe la luz directa del sol las algas pueden crecer e invadir el recipiente.

Si optamos por peces tropicales otro accesorio es el calentador pues en este caso necesitan temperaturas constantes de entre 23 y 25 grados centígrados, y un termómetro.

Otros consejos

Cuando lleguen los peces a casa será necesario “ambientarlos” a su nuevo hábitat, poniendo las bolsas flotando en el acuario y esperar unos 10 minutos hasta que la temperatura del acuario sea igual a la de las bolsas donde están los peces. También es aconsejable no encender la luz ni darles de comer durante la adaptación; mejor hacerlo al día siguiente.

Como normas de mantenimiento, jamás debe cambiarse toda el agua del acuario, sacar los peces o lavar las piedras ni la urna con lejía o detergentes. Debes cambiarse entre el 10 y el 30% del agua una vez por semana. Tampoco debemos alimentar a nuestros peces en exceso porque podemos ocasionar dos problemas, que coman hasta “reventar” y que al aumentar las deposiciones se cree amoniaco (muy tóxico).