De todas las prendas que engloba lo que llamamos textil del hogar, es posible que sean las toallas las que se utilicen con mayor frecuencia. ¿Alguna vez te has preguntado cómo el agua limpia puede hacer que una toalla huela tan mal? ¿Podría ser que no estén realmente limpias cuando salen de la lavadora?

Se supone que las toallas deben mojarse y, de hecho, para eso están; pero no deben permanecer mojadas. Si tiras tu toalla mojada en la cesta de la ropa sucia o la dejas hecha una bola en el suelo, seguirá estando mojada. Y mientras está húmeda, se crea el ambiente perfecto para que crezcan los gérmenes y el moho

Para solucionar este problema y evitar que vuelva a ocurrir, vamos a ver, paso a paso y como si se tratase de una receta, qué hacer y cómo:

Lo que necesitarás

Herramientas: Lavadora, tendedero, pelotas de tenis (opcional).

Materiales: Bicarbonato de sodio, agua, vinagre.

 

Instrucciones

Antes de empezar, es conveniente que sepas que el olor a moho de una toalla es el mismo que se produce en los mochos de las fregonas que no se dejan secar correctamente o las esponjas de limpieza que no se secan entre usos. De todos es conocido que un ambiente cálido y húmedo es más propicio para la formación de gérmenes.

Cuando una toalla tiene un olor mohoso, nos está enviando señales de que una colonia de bacterias se está reproduciendo y creciendo. Normalmente, una toalla húmeda y enrollada en una habitación con ambiente templado, es todo lo que se necesita para que una colonia indeseable comience a gestarse.

Colgar una toalla para permitir que circule el aire y que se seque después de su uso es definitivamente la mejor manera de prevenir los olores. Cuando la familia crece, especialmente cuando los niños son pequeños, pero comienzan a intentar ser autónomos, es probable que no todas las toallas se queden colgadas correctamente todos los días.

 

Un truco para que todos cumplan con el correcto colgado de las toallas es asignar a cada persona de la casa sus propias toallas, diferenciándolas por colores. Sabrás rápidamente quién está incumpliendo “las normas de la toalla” al ver el color de la toalla tirada en el suelo, encima de una cama o encima del lavabo. Trabaja con el dueño de ese color en concreto para desarrollar el hábito de colgar las toallas después de cada uso y propón también ideas creativas, tipo juego, o establece un sistema de premios, para que a nadie se le olvide colgar sus toallas.

 

También es importante recordar sacar rápidamente las toallas de la lavadora y colgarlas en el tendedero o pasarlas a la secadora, además de limpiar el filtro de pelusas con regularidad, para asegurarnos de que la secadora funciona de la manera más eficiente posible. Si notas que las toallas tardan mucho tiempo en secarse, es posible que haya un problema y tu lavadora no centrifugue bien, con lo que se quedaría demasiada agua en las toallas, o tal vez sea la secadora lo que no está funcionando como debería.

Además, igual que los lavavajillas y otros aparatos domésticos de uso habitual, tu lavadora necesita una buena limpieza de vez en cuando. Afortunadamente, “lavar la lavadora” es bastante fácil, ya que el aparato hace la mayor parte del trabajo por nosotros. Si lavas regularmente la ropa blanca con lejía, eso debería ser suficiente para limpiar la lavadora. Pero, si renuncias al uso de la lejía, realiza periódicamente un ciclo de lavado con cuatro tazas de vinagre blanco en caliente escogiendo el ciclo de lavado más largo.

 

Pero a veces, incluso cuando colgamos las toallas y seguimos a pies juntillas todo lo que acabamos de explicar, las toallas pueden acabar oliendo un poco. Si esto ocurre, puedes probar alguno de estos consejos, o si quieres asegurarte de acabar con el olor a humedad por la vía rápida, pruébalos todos al tiempo.

 

-Lavar con vinagre: lava las toallas en un programa normal con agua caliente, tu detergente habitual y una taza de vinagre, que actúa como suavizante natural de las telas (añádelo en el ciclo de aclarado).

-Lavar con bicarbonato de sodio: lava las toallas de igual manera en un ciclo de lavado normal, esta vez usando solo media taza de bicarbonato de sodio y SIN detergente NI suavizante: el bicarbonato será suficiente.

Sécalas: una vez que hayas hecho el tratamiento con vinagre y/o bicarbonato de sodio, debes secar las toallas. Muchos opinan que las prendas secadas al aire tienen un olor más fresco, aunque a menudo las toallas se queden más suaves tras su paso por la secadora. Una forma de tener lo mejor de ambos mundos es optar por las dos alternativas: cuelga las toallas fuera si tienes esa posibilidad, o si no, en el tendedero dentro de casa. https://seguros.elcorteingles.es/hogar

Cuando ya estén secas, mételas en la secadora con una o dos pelotas de tenis nuevas o muy limpias. El sonido de las pelotas de tenis en la secadora es bastante molesto, pero esponjarán las toallas y las suavizarán. Puedes ponerlas directamente en la secadora con las pelotas de tenis, pero si es tu costumbre usar toallitas para la secadora, evita hacerlo en estas coladas.

Con todas estas acciones, dirás adiós al olor a humedad en tus toallas.