Mantequilla de cacahuete. Componente principal de los bocadillos y sandwiches de la infancia americana, está en los postres más deliciosos de su repertorio, y siendo honestos, si no la has probado aún, deberías: hay días en los que solo comer una cucharada directamente del frasco, te cambia el estado de ánimo. Es suave, ligeramente salada, y casi perfecta cuando se combina con chocolate.

 

Siempre hemos relacionado la manteca de cacahuete con Estados Unidos, y es que no hay película en la que aparezcan niños o un hogar tradicional americano, donde no entre en escena. Si hacemos una búsqueda rápida, encontramos que este alimento fue inventado por un tal George Washington Carver, conocido como el padre de la industria del cacahuete y se le atribuye haber encontrado más de 300 usos para este alimento, como pegamento o crema de afeitar, pero curiosamente… no está la manteca de cacahuete.

 

La idea primitiva de la mantequilla de cacahuete se remonta a los aztecas, que solían moler cacahuete tostado hasta obtener una pasta. No era exactamente lo que podemos encontrar ahora, pero era un inicio.

 

El canadiense Marcellus Gilmore Edson patentó el proceso para hacer "pasta de cacahuete" en 1884. Después, el Dr. John Harvey Kellogg patentó otro mecanismo para hacer mantequilla de cacahuete a partir del fruto crudo. Finalmente, en 1903, el Dr. Ambrose Straub patentó su propio invento: una máquina para hacer manteca de cacahuete. Podríamos decir que fue un esfuerzo de grupo.

 

Aunque no aparece en nuestra mente precisamente al pensar en comida saludable, lo cierto es que la crema de cacahuete fue creada pensando en aquellas personas que necesitaban alimentos altamente proteicos, pero tenían dificultades para masticar.

 

Así que si te apetece probar a hacer la tuya, te proponemos algunas versiones diferentes para que hagas tus pinitos y llenes algún bote de tu despensa de crema de cacahuete casera.

 

No es difícil, y te encantará saber que lo que estás comiendo lo has hecho tú mismo.  Además, tienes todo el control: la cantidad de sal o miel depende de ti, y puedes ser creativo: puedes hacer que la crema de cacahuetes básica sea crujiente; puedes añadir almendras o puedes sentirte audaz y hacer crema de cacahuete con chocolate.

 

¡Empecemos con las recetas!

CREMA DE CACAHUETE BÁSICA

Sólo tenemos que coger unos 300 gr de cacahuetes tostados sin sal, ponerlos en la batidora o en un robot de cocina, y comenzar a batir. Cada poco, conviene ir mirando la textura de la pasta, porque pasan unos minutos hasta que alcanza la consistencia deseada. Una vez se haya convertido en lo que buscamos, podemos pasarla a un recipiente hermético o un frasco de crista que tengamos por casa.

 

CREMA DE CACAHUETE BÁSICA “PLUS”

300 gramos de cacahuetes pelados sin sal

½ cucharadita de sal marina

1 cucharadita de miel

1 cucharadita de aceite (si es necesario) 

Pon los cacahuetes pelados y tostados en el vaso de tu robot de cocina o batidora, y como antes, ve observando como se convierten en miguitas, luego en una pasta espesa y al final en una crema de cacahuete brillante y suave, como por arte de magia.

Con más o menos un minuto, obtendrás una pasta espesa: aún necesita más tiempo. Al poco, la mezcla se convierte en una manteca suave como la seda; es el momento en que puedes añadir dulzor con la miel o condimentarla con ese poquito de sal. Para hacerla un poco más suave, también puedes agregar aceite si lo consideras oportuno.

 

CREMA DE CACAHUETE CRUJIENTE

Si quieres que te quede crujiente, pon la cantidad deseada de cacahuetes en tu robot de cocina y presiona el botón unas cuantas veces hasta que estén picados finos, pero no en polvo.

Pásalos a un bol y reserva.

Agrega los cacahuetes tostados a la batidora o robot. Procesa 1 minuto, baja los restos que hayan quedado en el vaso y mezcla otros 2 a 3 minutos hasta que la manteca esté brillante y suave.

 

Añade la cantidad deseada de sal y miel y luego mezcla hasta que se fundan. Verifica la consistencia, si te parece demasiado espesa, añade aceite (una cucharadita de cada vez) hasta que esté a tu gusto.

Una vez está listo, añade los cacahuetes reservados y mézclalos.

 

CREMA DE CACAHUETE CON ALMENDRAS

Mismos ingredientes, pero usando la misma proporción de cacahuetes que de almendras. O incluso puedes hacerla sólo de almendras. Esta variedad pide un poquito más de aceite que la anterior versión.

 

CREMA DE CACAHUETE CON CHOCOLATE

Esto es como nuestra Nocilla pero añadiendo la crema de cacahuete… muy rápido y fácil de hacer, como las anteriores. Empieza con la crema básica, pero en lugar de poner miel, ponle cacao en polvo y azúcar también en polvo: puro amor cremoso y chocolateado metido en un tarro.

 

CONSEJOS

Para almacenarla, pasa la crema de cacahuete a un recipiente apto para contener alimentos (un tupper -mejor de cristal, para ser más ecológicos- un tarro de cristal -que haya contenido cualquier otro alimento y quieras reciclar- o un vaso que cubras con una de esas tapas adaptables de silicona, por ejemplo), ciérralo bien y guárdalo en la nevera, donde puedes mantenerlo hasta un mes o mes y medio.

Como la mayoría de los alimentos que no compramos procesados, sino que preparamos en casa, es muy posible que la crema de cacahuete se separe y veas una capa de aceite en la parte superior: solo tienes que remover con una cuchara para que se mezcle de nuevo y esté lista para degustar.

 

Como colofón, queremos recomendarte algunas mezclas que quizá no se te hubieran ocurrido y son todo un descubrimiento:

 

Te invitamos a tomar un descanso del kétchup y la mostaza en la hamburguesa, para probar este nuevo condimento: es una idea fantástica añadir un poco de crema de cacahuete templada en una hamburguesa jugosa y cubrirla con bacon. Delicioso.

 

El Pad Thai es un plato omnipresente en los restaurantes tailandeses de todo el mundo, hecho tradicionalmente con fideos de arroz salteados, verduras, ají, jugo de limón y cacahuete picado, que como guarnición es típico de este plato, pero puedes llevar esta receta al siguiente nivel al incorporar un poco de cremosa manteca de cacahuete a la mezcla. Tiene una doble función, dar a los fideos un sabor sabroso, picante y al mismo tiempo, espesar la salsa.

 

Son solo un par de ejemplos de lo que puedes hacer con esta crema de cacahuete casera, porque estamos seguros de que con un poquito que innoves, puedes dar con la clave de platos estupendos con los que sorprender a los tuyos.