Lo realmente curioso es cómo hemos aguantado tantos años para darnos cuenta de que ni el sabor, ni la calidad es lo mismo. ¿Cómo hemos osado? ¿Sería por aquella “idiota” moda de pensar que los productos de campo y sus derivados no estaban a la altura de las grandes ciudades o sería por que su precio es un tanto inferior?

Vuelta a empezar, vuelta a los orígenes. Si las grandes superficies están demandando cada vez más a las empresas avícolas instalaciones en la naturaleza para que las gallinas disfruten de un estilo de vida más saludable (aunque se produzca menos)

  • La granja ecológica debe situarse lejos de las grandes ciudades o a una distancia considerable. Tanto como para asegurarse de que el aire sea puro.
  • Además, deben estar a más de 1km de la última vivienda de la localidad donde se encuentren. ¡Nada de núcleos urbanos alrededor!
  • Las gallinas y gallos deben estar en total libertad y poder refugiarse en algún lugar habilitado para dormir y poner huevos. ¡Un chalet en plena naturaleza!
  • Si hablamos de grandes naves para refugiarse e incubar, no debe haber más de 3.000 gallinas por nave y un máximo de 3.
  • Todas las gallinas que formen parte de la granja ecológica, deben provenir a su vez de madres que habitaron en las mismas condiciones. ¡Las pura sangre del gallinero!
  • La alimentación debe estar basada principalmente en pienso sin transgénicos aunque los animales podrán comer libremente cualquier insecto o gusano que merodee por sus alrededores.

Según un artículo publicado por el diario ABC en enero de 2018. El total de granjas de gallinas en España por categoría es:

  • En libertad: 145 (tendencia en alza).
  • Campera: 322
  • De suelo: 201
  • En jaula: 525

Por fin estamos invirtiendo las cifras gracias a nuestra preocupación por la salud y por el estar bien alimentados con productos que contengan pocos o ningún elemento químico externo.

Con una alimentación ecológica y un seguro de salud adaptado a tus necesidades, ¡serás casi inmortal!