Se avecina la noche de las brujas, y esta noche niños y mayores saldrán disfrazados en busca de caramelos y diversión. Sin embargo, la fiesta de Halloween no es una tradición de nuestro país, en España celebramos el día de Todos los Santos.

Por si no lo sabes estas dos fiestas tienen un origen muy antiguo y diferentes significados. Uno tiene un origen pagano y el otro cristiano. Si no conoces de donde provienen estas dos celebraciones, te lo contamos.

El origen de Halloween

La fiesta de Halloween muchos creen erróneamente que es una celebración importada de Estados Unidos, ya que es uno de los lugares donde más se festeja y con mayor repercusión.

De hecho, tenemos la imagen de pequeños y mayores disfrutando de Halloween decorando calabazas para adornar sus casas, preparando los disfraces para aterrar a todos la noche de los muertos y disfrutando de sabrosas y dulces recetas.

Sin embargo, el origen de Halloween es milenario y no tiene su origen en el continente americano. Realmente tiene su origen en la cultura celta. Esta fiesta se conocía como Samhain, que significa el 'fin del verano' y con ella se celebraba el fin de la cosecha de verano y el inicio del 'año nuevo celta'. Algo parecido más bien a lo que sería nuestra nochevieja.

Los antiguos celtas creían que la noche del 31 de octubre, las almas de los muertos regresaban a nuestro mundo. Bajo esta premisa y con el objetivo de no ser atacados por ellas, se disfrazaban con máscaras y ropas terroríficas para camuflarse de los que venían del más allá.

Además, para entretener y distraer a los muertos en esa noche, los Celtas ofrecían a las almas de los difuntos dulces, de esta forma no sólo les entretenían, también les agradaban. Fue de esta forma tal y como comenzó la tradición que posteriormente adaptaron los romanos cuando invadieron al pueblo celta.

Esta tradición de los celtas pasó a los irlandeses que fueron los encargados de trasladar esta terrorífica fiesta a Norteamérica durante la 'Gran Hambruna'. De hecho, el primer desfile masivo con motivo de Halloween se celebró en Minnesota en 1921. Fue entonces cuando esta celebración alcanzó su máximo esplendor hasta el momento.

Sin embargo, desde los años 20, esta celebración ha tenido algunas variaciones, aunque sigue conservando su esencia principal: "el paso del día de los vivos al día de los muertos". Este día del regreso de los muertos al mundo de los vivos ha sido, desde hace años, la temática principal de multitud de películas y series de televisión. De hecho, fue el cine llevó el que consiguió la internacionalización definitiva de Halloween con el estreno de la película de terror 'La noche de Halloween' de John Carpenter.

El origen del día de Todos los Santos

Esta fiesta tiene un origen cristiano. Fue instaurado por la Iglesia Católica a raíz de la Gran Persecución de Diocleciano, a principios del siglo IV, ya que eran tantos los mártires causados por el poder romano, que la Iglesia señaló un día común para todos ellos, fueran conocidos o desconocidos.

Sin embargo, aunque este día fue variando de fecha fue el papa Gregorio III el que la estableció el 1 de noviembre en el siglo VIII y a mediados del siglo IX el papa Gregorio IV decidió extender la celebración a toda la Iglesia católica conmemorando a todos aquellos difuntos que, aun habiendo superado el purgatorio, se habían santificado plenamente consiguiendo la vida eterna en presencia de Dios. Esto explica el origen de su nombre ya que en esta fiesta se rinde también tributo a los santos que no han sido canonizados, pero viven en presencia de Dios.

En España, la tradición más arraigada es la de visitar las tumbas de nuestros seres queridos como muestra de que aún les recordamos. En este día las personas acuden a los cementerios y suelen llevar flores a sus antepasados en forma de regalo. También es muy común acudir unos días antes de la celebración a los cementerios para limpiar la sepultura y dejarla limpia para esa fecha.

Según los datos de la Asociación Española de Floristas (AEFI) el 1 de noviembre es el día en el que más flores se venden del año superando a San Valentín.

Otra de las tradiciones de nuestro país es la representación en el teatro con la obra de “Don Juan Tenorio” de José Zorrilla. El motivo es que el acto final de esta actuación tiene lugar durante la noche de Todos los Santos y, de hecho, el tema de la obra está muy relacionado con la muerte.

Pero si hay una tradición de este día que a los españoles nos vuelve locos, es la de los dulces. Las pastelerías se llenan de deliciosos buñuelos, huesos de santo y panellets. Los dos primeros son comunes en toda la geografía española y los últimos se limitan a una zona. Estos dulces se elaboran de la siguiente forma:

  • Buñuelos de viento: son una masa frita redondeada rellena de crema, nata, chocolate, café o chantillí y la leyenda afirma que cuando te comes un buñuelo de viento se salva un alma del Purgatorio.
  • Huesos de santo: es una masa de mazapán con forma de tubo de un dedo de grosor. Después de cocinados, los clásicos, llevan un sirope y adoptan un color beige.
  • Panellets: son un dulce típico de las regiones de Cataluña, Aragón, Comunidad Valenciana e Islas Baleares. Se elaboran con una masa dulce hecha con azúcar, almendra cruda molida, huevo y ralladura de limón. Se recubren con clara de huevo, sobre la que se adhiere una capa de piñones.