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¿Qué es un siniestro en el seguro de coche?

Técnicamente, se produce un siniestro cuando ocurre alguno de los hechos asegurados en la póliza. Si el hecho acaecido no está contemplado en el seguro del coche, no puede considerarse un siniestro, a estos efectos.

De manera general, se produce un siniestro cuando el asegurado sufre un accidente o avería con su vehículo y es necesario notificarlo a la compañía aseguradora. La manera de notificar este siniestro es a través del parte de accidente. Una vez notificado el siniestro, la compañía aseguradora iniciará los trámites necesarios para su gestión.

Un siniestro, por tanto, es cualquier incidente o suceso en el que pueda verse implicado el conductor mientras circula con el vehículo, independientemente de que haya sido motivado por una avería, causa accidental o por el descuido o irresponsabilidad de, al menos, una de las personas implicadas en el mismo. También contempla situaciones en las que el asegurador no está al volante de su vehículo, como el robo del coche en el garaje o en la vía pública, un incendio del automóvil, o que éste sea golpeado por otro cuando estaba inmovilizado, entre otras.

Dentro de este concepto se engloban todas aquellas situaciones derivadas de la ocurrencia de un incidente o accidente que afectan al vehículo asegurado, al conductor (siempre que sea la persona asegurada) y a los acompañantes, que se encuentra reflejado en las coberturas de la póliza.

Se trata de siniestros que, por su nivel de gravedad o complejidad, requieren de la necesidad asistencia mecánica, médica y/o jurídica, y que, por sus características, están asociados, a priori, a la tramitación de una indemnización por daños, propios o a terceros.

Todos los accidentes son siniestros, pero no al revés

La totalidad de accidentes de circulación serán considerados siniestros, pero esto no implica que ambos términos se puedan utilizar de forma indistinta, como sinónimos, ya que no todos los siniestros en los que pueda verse implicado el vehículo estarán motivados por causas accidentales.

La ocurrencia de un incidente en vías urbanas o interurbanas derivado por un descuido o irresponsabilidad del conductor, y titular del seguro de auto, como puede ser el hecho de circular con una tasa de alcoholemia por encima de los límites legales, se considerará un siniestro, pero, por el contrario, no tendrá la consideración de accidente. Y muy probablemente no está cubierto por el seguro.

Una avería mecánica del vehículo tendrá la consideración de siniestro, pero no tiene por qué implicar la ocurrencia de un accidente. Salvo que esa avería haya sido la causa directa de una colisión con otro vehículo o cualquier otro daño de carácter material o personal.

En cualquier caso, el siniestro es aquel hecho fortuito contemplado en el seguro y que, en caso de ocurrir, activa la protección de la póliza y la actuación de la compañía aseguradora, que deberá restituir total o parcialmente el coste que ese suceso haya podido tener para el asegurado.

¿Cómo se debe actuar en caso de siniestro?

Un siniestro siempre es un hecho fortuito que puede provocar nerviosismo y dudas en el asegurado. En estos casos es importante mantener la calma y recordar unos sencillos pasos que las compañías aseguradoras recomiendan a sus clientes y que, de hecho, vienen recogidos en la Ley 50/1980 sobre el Contrato de Seguro.

  • Intentar paliar el daño: siempre que tenga lugar un siniestro, el asegurado deberá intentar que el daño provocado no vaya a más. Pero teniendo en cuenta que la seguridad personal prima siempre sobre cualquier bien material.
  • Comunicar el siniestro: una vez que la situación se ha estabilizado, el asegurado deberá dar parte a su seguro, informándole de la manera más completa posible de todos los detalles que rodean al siniestro. Puede que la compañía de seguros dé al asegurado instrucciones sobre cómo reducir los daños producidos por el siniestro. La ley prevé un plazo máximo de siete días para dar este aviso a la compañía de seguros.
  • Además, si el siniestro ha afectado a otras personas y si el asegurado tiene la convicción de que su seguro puede cubrir los daños que se hayan producido, debe informar a esas personas de la existencia de esa cobertura.
  • De la misma forma, si el siniestro ha sido provocado por una tercera persona y ésta se ofrece a hacerse cargo de los daños, el asegurado debe informar de este hecho a la compañía de seguros.

Claves para actuar ante un siniestro

Una vez que la compañía de seguros tiene conocimiento del siniestro, comienza un trámite que suele seguir los siguientes pasos:

  1. Apertura del expediente: El cliente comunica el siniestro por los canales habilitados por la compañía, que abre un expediente que incluirá todos los datos relativos al suceso.
  2. Estudio del siniestro: para comprobar que el siniestro se encuentra cubierto por las garantías de la póliza contratada. Si el seguro cubre los daños, la compañía se hará cargo de restituirlos o de indemnizar por los mismos. Si no, o han existido irregularidades en el proceso, rechazará hacerse cargo del siniestro.
  3. Valoración del siniestro: si la aseguradora se hace cargo del siniestro, comienza la fase de valoración de los daños. En este momento, se estudiarán las causas del siniestro y se cuantificará cuál debe ser la cuantía por la que nuestro seguro nos debe indemnizar o bien por la que el cliente puede reparar el daño sufrido.
  4. Resolución del siniestro: mediante el pago de una indemnización económica o bien mediante la reparación del daño sufrido siempre que el proceso haya transcurrido con normalidad y de acuerdo a lo estipulado por la póliza.