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Diccionario de seguros

Equidad

Se trata de un aspecto clave en el mundo asegurador, uno de los principios bajo los cuales debe ser calculada la prima, y en su momento, la indemnización a la que se puede tener acceso una vez haya sucedido un siniestro. 

La equidad se aplica en el momento de calcular una prima de acuerdo con las características del bien a asegurar, expuestas según el tomador del seguro. Así, si se tienen unos bienes que alcanzan un determinado valor, la prima a pagar por nuestro seguro alcanzará determinada cuantía, y la indemnización a la que el tomador del seguro podrá acceder en el caso de un siniestro vendrá calculada de acuerdo con esa cuantía. 

Sin embargo, y de la mano de la regla del enriquecimiento injusto, por la que un asegurado no puede utilizar su póliza de seguro para aumentar su patrimonio a costa de provocar un empobrecimiento en otro, en el caso de que el tomador del seguro no comunicase a la entidad aseguradora cambios realizados en el bien asegurado que pudieran suponer un aumento de la prima a pagar, cuando se produjese un siniestro la entidad aseguradora podrá aplicar la regla de la equidad, reduciendo así de manera proporcional la indemnización a la que el asegurado podrá tener acceso. 

La Ley de Contrato de Seguro en su Artículo 12 establece que si existe mala fe por parte del asegurado al no declarar la existencia de cambios en el bien asegurado, la aseguradora quedaría liberada de sus obligaciones. Sin embargo, la demostración de la existencia de esa mala fe es muy complicada. Así, es de aplicación el siguiente párrafo del artículo mencionado, que indica que entonces se producirá una reducción proporcional de la indemnización, teniendo en cuenta la diferencia entre la prima que se pagaba y la que se hubiera pagado de haber comunicado el cambio en el bien asegurado.

Existe una fórmula matemática que resulta de aplicación en este caso, y que proporciona la cantidad a percibir en forma de indemnización. En esta fórmula, el importe de los daños ocurridos se multiplica por la prima que se pagaba, y esta cantidad se divide por la prima que se hubiera estado pagando si se hubiera comunicado el cambio en el bien asegurado. 

Resulta mucho más fácil de entender con un ejemplo: en los seguros de hogar, la prima a pagar es distinta si se tiene algún sistema de alarma que si no se tiene. Cuando se contrató el seguro, se mencionó este sistema, y se alcanzó una prima de 100 euros. Pero cuando dejó de funcionar, o se decidió no renovarlo, no se le comunicó a la entidad aseguradora, quien ante el desconocimiento no elevó el precio de la prima en la cantidad acordada, supongamos que en 25 euros de aumento (hipotéticos) por no tener estos sistemas. 

Pues bien, en el caso de sufrir un siniestro por valor de 6000 euros, para saber a cuánto ascenderá la indemnización que se perciba habrá que multiplicar esos 6000 euros por 100, y la cantidad obtenida dividirla entre 125. La indemnización que percibirá el tomador del seguro por la regla de la equidad será de 4.800 euros. 

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