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Diccionario de seguros

Rehúse de siniestro

Un rehúse de siniestro tiene lugar cuando la compañía aseguradora, ya sea por ciertas cláusulas contenidas en la póliza (falta de coberturas) o por la obligación de una normativa legal, rechaza abrir un expediente de siniestro.

De manera general, la compañía aseguradora debe comunicar un rehúse de siniestro al asegurado por escrito explicando los motivos por los que rechaza su petición. A su vez, el asegurado tiene derecho a reclamar una rectificación si no está de acuerdo con la compañía. Esta reclamación también debe hacerse por escrito y en el lenguaje de los seguros se denomina “rehúse de confirmación”.

Dado que la causa general que motiva a las compañías a rehusar un siniestro es la falta de coberturas (que el siniestro declarado carezca de cobertura en la póliza), debemos tener claro si al contratar el seguro habíamos incluido las coberturas necesarias para cubrir el siniestro que reclamamos concretamente.

  • En caso de haber contratado las garantías para cubrir el siniestro que reclamamos, deberemos comunicárselo a la aseguradora, pidiendo que rectifiquen el contrato de seguro. Si habíamos pagado la prima correspondiente por ellas, simplemente deberemos esperar a que la compañía acepte nuestra petición y valore e indemnice el siniestro ocurrido. Si la compañía no nos había cobrado la prima correspondiente por esas coberturas, pero habíamos expresado la intención de incluirlas en la póliza, deberemos pagar la prima correspondiente para que la aseguradora se encargue de cubrir el siniestro.
  • En el caso contrario, si tenemos la certeza de no haber contratado ni pagado la prima por esas coberturas, no tenemos derecho a reclamar nada a la compañía, por lo que esta rechazará asumir la reparación o la indemnización del siniestro. 

Si tras la reclamación, la aseguradora persistiera en el rehúse del siniestro, deberemos mandar otro escrito a la Dirección General de Seguros, la cual mediará entre las partes para llegar a un acuerdo, siempre haciendo respetar la legislación vigente relativa a litigios en al ámbito de materia de consumo.

También puede darse la situación de que el siniestro ocurrido esté excluido de las coberturas de manera especifica en las Condiciones Generales o en las Condiciones Particulares de la póliza. Si es este el caso, no cabe reclamación posible por parte del asegurado, y la compañía tendrá la ley de su parte ante cualquier reclamación o litigio futuro. Algunos ejemplos de las exclusiones más comunes en las pólizas de seguros suelen ser:

  • En la mayor parte de los seguros de vehículos, en su cobertura de lunas, suele quedar excluido el techo solar.
  • También en este tipo de seguros de coche o moto, conducir en estado de embriaguez o bajo los efectos de las drogas excluye de las coberturas a los asegurados, así como también participar en carreras ilegales o conducir por vías no aptas para ello.
  • En los seguros de salud, las enfermedades preexistentes quedarán excluidas de la cobertura, además de muchas otras cosas como operaciones de cirugía estética, operaciones para corregir problemas de vista, interrupción del embarazo, operaciones de cambio de sexo, etc.

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