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¿Qué hay que hacer justo después de tener un accidente de moto?

Todos los conductores de vehículos a motor se encuentran expuestos a sufrir percances como consecuencia de circular con ellos. Así, en el caso de que el conductor de una moto (motocicleta, escúter o ciclomotor) se encuentre involucrado en un accidente (algo que ocurrió en más 420.000 ocasiones en el último año del que se tienen datos oficiales), saber de qué manera actuar ante una situación inesperada y desagradable como es un siniestro de tráfico puede ser de gran utilidad para el asegurado. Asimismo, contar con un buen seguro de moto puede marcar la diferencia cuando se presenta una coyuntura de este tipo, en la que, por lo general, suelen producirse daños, que pueden ser tanto de carácter corporal (en las personas) como material (en el patrimonio de éstas), a los que tendrá que hacer frente o no la entidad aseguradora, conforme a la manera en la que se han producido los hechos y según lo recogido en cada póliza en particular.

Pasos a seguir después de tener un accidente

Por lo tanto, es fundamental que el conductor de una moto (motocicleta, escúter o ciclomotor) que acaba de sufrir un accidente de circulación sepa como comportarse ante un escenario de este tipo. En primer lugar, se recomienda mantener la calma todo lo posible, ya que se trata de una circunstancia inesperada. En ese sentido, una actitud tranquila por parte del asegurado contribuirá de manera notable a evitar males mayores como consecuencia del percance, así como a agilizar la resolución del siniestro en cuestión. 

Pues bien, en caso de accidente de tráfico, resulta del todo conveniente que el conductor de una moto sea conocedor de que la Dirección General de Tráfico (DGT) establece, en su Guía de Comportamiento y Primeros Auxilios en Caso de Accidente, que “los conductores y los demás usuarios que se vean implicados están obligados a adoptar las medidas necesarias para auxiliar o solicitar auxilio para atender a las víctimas, si las hubiere, prestar su colaboración para evitar mayores peligros o daños, restablecer, en la medida de lo posible, la seguridad de la circulación, esclarecer los hechos y colaborar con la autoridad y sus agentes”.

A continuación, siempre que sea posible, los implicados en el accidente deben señalizar el lugar del percance con los dispositivos indicados para este tipo de situaciones (triángulos de emergencia homologados, luces de emergencia y luces de posición, en condiciones de escasa visibilidad) con el objetivo de poner en alerta al resto de conductores que circulan por la vía en ese momento y evitar así que éstos también puedan verse afectados.

Seguidamente, en caso de que alguno de las personas involucradas en el accidente sufra lesiones que requieran atención médica, tal circunstancia deberá ser puesta de inmediato en conocimiento de las autoridades o de los servicios de emergencia (112). Además, en la mayoría de los casos, los agentes de tráfico se personarán en el lugar del accidente con el objetivo de prestar auxilio a los accidentados, así como para poder realizar un atestado de lo ocurrido, documento que será de gran utilidad a la hora de determinar quien ha sido el responsable del percance.

Sin embargo, si en el accidente no han concurrido daños corporales, se recomienda, en el caso de que sea posible, retirar ambos vehículos a una zona segura para así poder comenzar con el proceso a seguir para comunicar lo acontecido a las entidades aseguradoras involucradas en el accidente. En este sentido, el asegurado de moto debe tener muy presente que cuenta con el plazo de siete días para trasladar lo sucedido a su compañía, según se establece en la Ley sobre responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor; si, por algún motivo, no ha podido ser comunicado en el plazo indicado, la mejor opción sigue siendo hacer llegar el parte a la entidad aseguradora todo lo antes posible. 

A partir de ese momento, lo más común es que los conductores implicados en el percance hagan uso de la declaración amistosa de accidentes (DAA) para dar parte de lo sucedido a las compañías. Este documento, también conocido como parte amistoso de accidentes, sirve para explicar y así poder determinar de que forma se ha ocasionado el incidente, con el objetivo de tratar de aclarar que conductor ha sido el responsable de lo sucedido. Desde 1988 se utiliza esta fórmula en España, momento en el que entró en vigor el Convenio de Indemnización Directa (CIDE), que tiene como finalidad agilizar la liquidación de los daños causados exclusivamente a los vehículos implicados en un siniestro. Pero, esta solución (CIDE) solo puede ser aplicada en el caso de que los dos conductores firmen la declaración amistosa de accidentes (DAA) debidamente cumplimentada. Por eso preciso motivo, dos años más tarde se crearon los convenios suplementarios ASCIDE, mucho menos restrictivos, ya que no necesitan estar totalmente cumplimentados ni firmados por ambos conductores. Por lo tanto, antes de la aparición de estos convenios, si uno de los dos conductores no quería firmar el parte, había que informar de lo ocurrido a las autoridades de tráfico competentes para que elaborasen un atestado de lo acontecido.

¿Cómo rellenar un parte amistoso de accidentes?

La declaración amistosa de accidentes (DAA), popularmente conocido como parte amistoso de accidentes, es un documento que, en su modelo oficial homologado para la mayoría de países de la UE, está compuesto por dos hojas de papel autocalcable. A la hora de rellenarlo, se aconseja cumplimentarlo en su totalidad, ya que cuantos más datos se aporten y de manera más clara se explique lo sucedido, mejor cumplirá este documento su función. Eso sí, una vez cumplimentado y firmado por ambas partes, no se podrá añadir nada más al mismo y la resolución del siniestro quedará en manos de las aseguradoras, conforme a lo previsto en los convenios CIDE y ASCIDE.

Así, en primer lugar, se recomienda detallar los datos básicos del accidente: fecha, hora, lugar el número de vehículos implicados, así como si a causa del siniestro se han ocasionado daños y, aspecto de vital trascendencia, si ha habido testigos o no de lo sucedido.

A continuación, se aconseja especificar los datos concernientes a ambos vehículos: el A (de color azul) y el B (de color amarillo); cada apartado contiene los datos particulares del asegurado, las características concretas del vehículo, la información relativa a su aseguradora, además de los datos del conductor involucrado en el accidente. Además, al punto concreto de impacto inicial en cada vehículo se le concede especial relevancia en el parte. Asimismo, en este bloque se anotan los daños que ha sufrido cada vehículo, así como para detallar como se ha producido el accidente, en el caso de que ninguna de las 17 situaciones propuestas en el parte se ajuste a los hechos acaecidos. Por el contrario, en el caso de que una o más de las situaciones propuestas coincidan con lo ocurrido, deberán ser señaladas con una “x” en el documento. 

Después, se debe elaborar un croquis del accidente que sea lo más riguroso posible, por lo que hay que ser generoso a la hora de aportar detalles sobre como se ha producido el siniestro, sobre todo, para evitar encontrarse con sorpresas posteriores. Por ejemplo, debe reflejar si la moto estaba bien aparcada o no, si respetó o no una señal… De igual modo, aunque no es obligatorio, si es posible, también es aconsejable hacer fotografías, que suelen ser de gran valor a la hora de determinar quien ha sido el responsable del accidente. Por último, si no se está conforme con lo que se recoge en el parte amistoso de accidentes es mejor no firmarlo, ya que si se firma se está aceptando todo lo que se incluye en el mismo.

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