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El monociclo eléctrico es, posiblemente, la forma más ágil y divertida de conquistar la ciudad, pero moverse sobre una sola rueda también exige un extra de previsión. En un entorno urbano cada vez más regulado, contar con un buen seguro de Responsabilidad Civil no es solo un trámite legal, es la garantía de que un pequeño error de cálculo no frenará tu movilidad ni afectará a tu bolsillo. Y además, desde enero de 2026, obligatorio.
Por eso, a continuación, te contamos cómo funciona esta protección para que sigas circulando con total libertad y cero preocupaciones.
La Responsabilidad Civil es, en pocas palabras, la obligación legal de reparar los daños que causes a otros mientras circulas. En el mundo de los monociclos, donde el equilibrio es fundamental, un roce con un coche o un golpe con un peatón pueden ocurrir en un segundo.
Asegura tu responsabilidad en la carretera para que un incidente fortuito no comprometa tu tranquilidad económica
Por eso, el seguro de RC se encarga de pagar las indemnizaciones por daños materiales -como un retrovisor roto o una abolladura-, o personales (gastos médicos de un peatón) de los que seas responsable. Sin este seguro, tendrías que pagar esas facturas de tu propio bolsillo. La RC actúa como un muro de contención para que tu economía no se vea afectada por un accidente fortuito.
A nivel legal, el conductor de un monociclo eléctrico tiene la misma consideración que el de cualquier otro vehículo, es decir, es el responsable de lo que ocurra bajo su mando. Sin embargo, la respuesta económica varía según quién tenga la culpa:
Saber quién debe responder en cada situación te permite actuar con rapidez y seguridad tras un percance, garantizando que tus derechos estén siempre protegidos por expertos.
Circular en un monociclo sin los documentos necesarios no solo es una temeridad desde 2026, sino que te sitúa en un escenario de vulnerabilidad extrema. En el momento en que ocurre un percance y no tienes una póliza que te respalde, las consecuencias son inmediatas.
En primer lugar, deberás pagar de tu propio bolsillo las indemnizaciones, ya sean daños en un coche de alta gama o gastos médicos de un peatón. Además, no tener un seguro obligatorio conlleva sanciones económicas considerables que pueden superar con creces el coste de la póliza anual. No solo eso, sino que los agentes pueden inmovilizar tu monociclo y trasladarlo al depósito, sumando a la multa los gastos de custodia.
Por tanto, moverte sin seguro es un riesgo innecesario que puede transformar un pequeño tropiezo urbano en una deuda personal que te acompañe durante años.
Para que tu protección sea efectiva, es vital conocer los límites de la póliza, ya que, aunque un seguro de calidad te cubre ante lo accidental, si estos límites se sobrepasan, se pueden anular las garantías de la póliza:
Tener claro dónde terminan las coberturas es la mejor forma de conducir con responsabilidad, asegurándote de que tu escudo protector esté siempre activo cuando realmente lo necesites.
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