Aunque las bodas son sinónimo de alegría ya que es la consagración del amor de una pareja, para muchas personas ser invitado a una se convierte en un calvario. Está claro que con este tema se abren dos grandes polos opuestos: aquellos que aman las bodas y aquellos que las odian.

A la hora de decidir si honramos a los novios con nuestra presencia en su boda solemos basarnos en dos factores: tipo de relación (si es muy cercana o simplemente somos conocidos) y cuestiones más de tipo económico, ¡nos miramos el bolsillo! Aunque, a decir verdad, por muy mal que vayamos de dinero, si la boda es cercana, iremos y además, lo pasaremos bien. El dinero lo sacaremos de donde sea, ahorrando de aquí y allá.  

El problema suele agravarse en la franja de edad más “casamentera” es decir, si tienes entre 28 y 40 años tienes más posibilidades de asistir a más de una boda al año. Es más, posiblemente te veas obligado a elegir ya que, anualmente estarás, al menos, en la lista de invitados de 2 o 3 bodas (mínimo). Una vez pasamos esa franja de edad, ¡celebramos los divorcios! Es broma, esperemos que no ;)

Hagamos de tripas corazón y asistamos a todas las que nuestro yo interno nos diga que debemos asistir, allá donde nos sintamos bien, en armonía y obviemos las que son compromisos innecesarios. Ahora las bodas se avisan con mucho tiempo de antelación, cosa que nos parece muy bien para poder ahorrar y preparar todo lo necesario durante los meses previos: trajes, vestidos, complementos, los niños y… ¡el regalo! Por no hablar de despedida, si es una novia/o cercana/o…

Si quieres ahorrar sin darte cuenta puedes seguir alguno de estos consejos durante los meses pre boda, cuando esta llegue, ¡no tendrás esfuerzo económico alguno!

  • Hucha por boda: intenta meter todas las monedas de 2€ y billetes de 5€ que aparezcan, de vez en cuando, por tu monedero. Parece una tontería pero, ¡se nota!
  • Puedes auto imponerte 20€ semanales para guardar. Al final incluso te puede sobrar, ¡esa alegría que te llevas!
  • Aprovecha las rebajas de enero y verano. Si, quizá no te apetece pero llegado el momento lo agradecerás. Nos referimos a que en época de rebajas puedes comprar básicos como zapatos, vestidos y bolsos que, más tarde lucirás con poderío y serás la invitada más guapa. Hablamos en femenino porque, dicho sea, los hombres lo tienen mucho más fácil… ¡Benditos trajes!
  • Si la boda es fuera de tu ciudad, escoge el hotel con antelación. 
  • Si hay lista de regalos puedes compartir gastos con otros familiares o amigos.

Sin nervios, ni estrés, ni tensión… ¡solo quedará disfrutar!