Si estás pensando en emprender o conoces a alguien que tenga un proyecto empresarial entre manos, deberías saberlo todo sobre ambos conceptos porque pueden servirte de gran ayuda. Tanto las incubadoras como las aceleradoras de empresas, tienen como objetivo apostar por el lanzamiento y puesta en marcha de aquellas, a priori, ideas que pueden convertirse en empresas diferentes y novedosas. Por supuesto, estas ideas y proyectos deben cumplir una serie de requisitos que las acercarán más al éxito, ¡al menos lo habrán intentado!  Además, también se preocuparán de dar forma a los líderes empresariales del futuro.

Es un trabajo largo y requiere mucho esfuerzo, pero, si se confía en la idea desde el principio, ¡merecerá la pena al 100%!

Dicho todo esto, vamos a tratar las diferencias entre incubadora y aceleradora teniendo en cuenta la primera y más importante, ambas se encuentran en fases totalmente diferentes a lo largo del proceso de creación de valor de una empresa.

I N C U B A D O R A

Como su propio nombre indica, esta entidad se establece en la fase inicial del proyecto prestando apoyo personalizado y trabajando conjuntamente con los emprendedores (startup en fase de semilla). ¿De qué forma ayudan las incubadoras a las startup?

A C E L E R A D O R A

Igual que en el caso anterior, su propio nombre también indica cual es la misión de estos organismos. ¡Impulsar a empresas jóvenes con buenas ideas y, sobre todo, con muchas ganas de trabajar ¿Cómo se acelera una  startup que ya ha dejado de estar en fase de semilla? Con formación intensiva, elaborando un plan de negocio claro y conciso. Además, los emprendedores reciben asesoramiento y orientación por parte de profesionales asentados (Mentoring).

Por último, llega el gran momento en el que los emprendedores deberán presentar sus proyectos y convencer a serios inversores que no dudarán en dar la financiación que se necesita si consideran que el proyecto es factible.

Siempre, siempre, siempre, ¡confía en ti!