La frase anterior nos desvela, más o menos, de qué trata el crowdfunding. Ahora, solo tenemos que ponernos las gafas de un hombre o mujer emprendedor/a y pensar…

  • Tenemos la idea
  • Tenemos el proyecto
  • Tenemos el plan económico
  • Tenemos el análisis de clientes potenciales

Lo tenemos todo, bueno, casi todo.

¿De dónde sacamos el dinero que necesitamos para empezar a dar forma real a nuestra idea? Seguramente estés pensando en un préstamo bancario o en presentar tu proyecto en una lanzadera o incubadora de empresas, pero, ¿sabías que hay más métodos de financiación alternativos a los habituales? Internet, nos ha dado tanto…

Aunque, el origen del crowdfunding es tan antiguo como el ser humano, gracias a Internet se han desarrollado miles de plataformas donde cualquiera de nosotros podemos contribuir económicamente con una idea que nos guste o que creamos que puede llegar a ser una empresa exitosa. Se trata de donar dinero para ayudar a empresarios a dar a luz su idea. Pero, ¿se saca algo a cambio? Depende de la plataforma, hay personas que donan por amor al arte y otras lo hacen como pequeños inversores. ¡Qué maravilla!

Algunos de los tipos de crowdfunding más utilizados son:

  • El basado en recompensas: te presto dinero a cambio de algo.
  • El basado en donaciones: te presto dinero porque creo en tu idea.
  • El basado en acciones: te presto dinero y paso a ser accionista de tu empresa.
  • El basado en préstamos: te presto dinero a cambio del interés que fijemos previamente.

Este método es perfecto para aquellos que desconfían de los organismos tipo bancos o para los que además de financiación, no rechazan una ayuda intangible, es decir, ideas o trabajo. ¡Nunca se sabe!

Si eres un pequeño inversor, aquí podemos asesorarte con los productos que más se adaptan a tus intereses.