Si hay una cosa importante es dejar protegida a nuestra familia el que día que no estemos o que no podamos ocuparnos de ellos. Una buena forma de asegurar este futuro es mediante un seguro de vida. Pero este no es el caso que nos atañe.

Por lo general, las personas solemos dejar “atados” nuestros asuntos haciendo un testamento. Pues bien, cuando los suscribimos, este queda automáticamente inscrito en un organismo central llamado Registro de Actos de Última Voluntad y mucho más conocido como el registro de últimas voluntades.

Por si no lo conocías, el Registro de Actos de Última Voluntad surge debido a la necesidad de que las personas que realizan testamento, es decir, los otorgantes para que sus herederos sepan lo que deben hacer tanto con sus bienes como con su patrimonio una vez hayan fallecido.

Tal y como recoge nuestro Código Civil, en caso de que se haya podido hacer testamento, la sucesión hereditaria también se llevaría a cabo, pero en este caso se aplicaría rigurosamente la ley general que la regula.

Por este motivo es importante hacer testamento, ya que dicho documento permite al otorgante establecer una serie de asignaciones específicas de bienes y derechos que, a juicio del que lo realiza, pueden ser más convenientes o equitativas.

¿Cuándo es posible que no se respeten las últimas voluntades?

Si deseas hacer testamento para asegurarte de que todo queda arreglado cuando faltes, tienes que saber que, salvo excepciones, tus últimas voluntades deberán ser respetadas en todo momento. Pero si al testar, se establecieran ciertas particiones en las que se vulnere lo establecido en el ordenamiento, en perjuicio de alguien que tiene unos derechos que no se observan o respetan.

Este caso podría darse si, por ejemplo, el otorgante establece ciertas disposiciones que no respeten el derecho de herencia de lo que se conoce como la legítima. Según se establece en la ley, esta es una parte de la herencia de la que no se puede privar a un heredero en línea directa de sucesión. Aunque el Código Civil recoge dos supuestos en los que se puede desheredar a un descendiente.

El Código Civil, como principio general, reconoce el tercio de legítima como la cantidad mínima a repartir entre los herederos forzosos. Esta supone un tercio de la herencia y se puede dividir entre varias personas cuando existan varios hijos. Si no hay ninguna causa de desheredación, esta es la cantidad mínima en las Comunidades de derecho común.

Por otro lado, cabe señalar que el tercio de mejora se reparte entre los herederos forzosos. Esto significa que no podríamos desheredar a nuestro hijo quitándole esa parte si no hay otros hermanos. Es importante saberlo porque hay que hacerlo constar en el testamento, ya que en caso contrario se repartiría a partes iguales.

La función del registro de últimas voluntades

Cuando dictas testamento es importante que tus herederos puedan conocer su existencia en el momento en que se requiera, y se pueda localizar de forma sencilla por parte de todos aquellos que puedan tener un interés legítimo.

Pues bien, la principal función que cumple el registro de últimas voluntades es que hace las veces de un banco de datos centralizado en el que se inscriben los testamentos que se otorgan oficialmente. Asimismo, se incluyen las posibles sustituciones, cambios o modificaciones que, como otorgante, puedas hacer a lo largo de tu vida.

Dicho registro también tiene otra función que es la de emitir certificados de la existencia de estas últimas voluntades. Para poder solicitar uno de estos documentos se debe manifestar un interés legítimo y podrán hacerlo:

  • Posibles herederos.
  • Los propios otorgantes.
  • Cualquier ciudadano que lo solicite desde el extranjero y esté interesado en saber si existe o no testamento.

En estos certificados figuran los datos de protocolización del documento para poder localizarlo y acceder a su contenido.

Como inscribirse en el registro

Todas las semanas se dan de alta en el registro de últimas voluntades todos aquellos documentos referentes a este tema que han sido otorgados ante cualquier notario dentro del territorio español. Los notarios están obligados a comunicar todos los datos a sus colegios oficiales y son estas instituciones son las encargadas de actualizarlos ante el registro central en ese plazo.

Igualmente, deben inscribirse semanalmente aquellos documentos que se otorgan en el extranjero en embajadas y consulados, y son remitidos al registro a través de la Dirección General de Asuntos Consulares.

Asimismo, se inscriben los testamentos que se realizan en el extranjero por ciudadanos extranjeros pero que manifiesten su interés por que sus voluntades sean registradas en España. De igual modo, se incluye cualquier última voluntad otorgada en otro país, por ciudadanos españoles o no, siempre y cuando se suscriba en el acuerdo de Basilea de 1972.

El registro también recoge las declaraciones de herederos que formalizan los notarios cuando se produce una sucesión ab intestato, es decir, sin testamento.

Donde se encuentra el Registro de últimas voluntades

La sede del Registro está en Madrid, en la calle de la Bolsa, número 8. En este lugar puedes solicitar las certificaciones y realizar diversos trámites, tanto presencialmente como a través de la sede electrónica del Ministerio de Justicia.