En época de crisis ahorrar es la palabra mágica de todas las economías familiares.

A la hora de planificar tus finanzas personales, existen muchos productos y alternativas para ahorrar. La mayoría de personas optan por contratar depósitos bancarios, fondos de inversión o planes de pensiones, quizás sin prestar demasiada atención a otras alternativas.

 

Una de estas otras alternativas son los seguros de ahorro, un tipo de producto de ahorro que puede ser muy interesante para muchas personas.

 

¿Qué es un seguro de ahorro?

Un seguro de ahorro es un producto comercializado por las aseguradoras que ofrece una rentabilidad garantizada al cabo de un periodo de tiempo determinado. El asegurado se compromete a abonar una prima periódica y se establece por contrato la fecha por debajo de la cual el dinero no se podrá rescatar.

 

Las primas se podrán aportar de dos formas:

-Prima única, a través de la cual el asegurado aporta todo el capital desde el inicio del contrato.

-Primas periódicas, aportando primas de manera regular: mensualmente, trimestralmente, semestralmente, etc.

 

Normalmente, el seguro de ahorro invierte en activos financieros conservadores. Su periodo medio es de 2 años, aproximadamente, de manera que tiene liquidez a medio plazo.

 

Un seguro de ahorro no es un depósito

Debemos de tener en cuenta que un seguro de ahorro no es un deposito aunque comparte algunas de las características de los depósitos a plazo fijo. Ambos son productos con un vencimiento fijo y con una rentabilidad garantizada. Sin embargo, existen diferencias entre ellos que es importante conocer.

La primera es que el depósito está respaldado por el Fondo de Garantía de Depósitos que, en España, cubre los primeros 100.000 euros por titular y entidad. Mientras que en el caso de los seguros de ahorro, no existe esta garantía como tal, aunque las aseguradoras suelen añadir un pequeño recargo en las primas anuales que se utiliza para garantizar que, en caso de liquidación, el consorcio pueda asumir las obligaciones de pago.

Por otro lado, los seguros de ahorro son productos comercializados por aseguradoras, mientras que los depósitos son productos bancarios.

 

¿Qué tipos de seguros de ahorro existen?

·       Planes Individuales de Ahorro Sistemático (PIAS): es un tipo de seguro de ahorro a largo plazo, a través del cual se garantiza una renta vitalicia al tomador si vive al vencimiento del contrato. Su principal ventaja es su favorable tratamiento fiscal y su flexibilidad, ya que no es necesario hacer aportaciones siempre.

·       Unit Linked: están considerados como un híbrido entre seguros de ahorro y de inversión, donde el ahorrador designa en qué activos quiere invertir. Ofrecen una mayor capacidad de gestión al titular de la póliza que otros.

·       Planes de Previsión Asegurados (PPA): son seguros de ahorro individuales a largo plazo. Su régimen jurídico y fiscal es similar a los planes de pensiones. Este tipo de producto garantiza al titular un tipo de interés y un capital cierto a la fecha de vencimiento de la garantía, que suele coincidir con el inicio de la jubilación del asegurado.

·       Seguros de rentas vitalicias: este producto asegura que el titular recibirá una renta periódica los años que le resten de vida, a partir de un momento determinado. Su cuantía dependerá del capital aportado y de la rentabilidad obtenida.

·       Seguros Individuales de Ahorro a Largo Plazo (SIALP): este tipo de seguros ofrece un tratamiento fiscal favorable si se cumplen las condiciones establecidas. Si el capital no supera los 5.000 € anuales y el plazo es de al menos 5 años, su rescate estará exento de tributación. Además, los SIALP garantizan, al menos, un capital equivalente al 85% de las aportaciones.

 

 Claves para elegir el mejor seguro de ahorro

¿Son para mí?

 

Tradicionalmente, ha sido un producto mucho más enfocado a la parte más conservadora de las carteras de los inversores, dando mucha importancia a la protección de capital a la vez que se obtiene un interés fijo adicional. Pero la legislación ha ido abriendo opciones para asumir mayor riesgo manteniendo una fiscalidad muy ventajosa en determinados productos. 

 

Como en todos los productos financieros, la clave debería ser el equilibrio entre la rentabilidad que necesitamos para alcanzar nuestros objetivos y el riesgo que podemos asumir. Para esto, es vital conocer nuestro perfil de riesgo.

Si prima la protección, encontraremos numerosas opciones en la oferta de las aseguradoras, por lo que la decisión final dependerá más del plazo al que necesitemos la inversión o la necesidad que tengamos de generar rentas con la mejor fiscalidad. 

 

-Comisiones y costes

También conviene prestar atención a los costes que estamos asumiendo al comparar entre las distintas opciones. Debemos de solicitar información previamente  explícitamente para poder comparar. 

-Cantidad a invertir

Algunos seguros de ahorro  tienen limitada la inversión para acotar las ventajas fiscales que obtiene el tomador.

Por el contrario, la mayoría de seguros también tienen límites de dinero mínimo a invertir y, en algunos casos, incluso obligatoriedad de aportaciones periódicas para obtener la rentabilidad mínima garantizada. Es muy importante conocer en detalle estos requisitos y sus efectos si no se cumplen, como perder esa garantía de rendimiento, antes de contratar la póliza.

-Liquidez 

Esto depende en función del producto que se contrate. Unos permiten cobrar de golpe, otros como rentas periódicas, otros como rentas vitalicias, otros en formato mixto… Normalmente, estos condicionantes para la retirada de dinero están relacionados con la rentabilidad y la tributación. Y rescatarlo de una manera poco óptima puede tener un coste muy elevado.

-Fiscalidad

Las opciones en cuanto a la tributación también son importantes. En función de nuestra edad y nuestras necesidades de liquidez, los seguros de ahorro nos proporcionan diversas alternativas de tributación, tanto a la hora de las aportaciones como al rescatar nuestro dinero.

-Seguridad 

Si queremos certidumbre total sobre nuestro dinero, tenemos productos que nos garantizan recuperar las primas pagadas más un rendimiento establecido de antemano. 

Para evitar sustos, es aconsejable cerciorarnos de que la entidad aseguradora con la que vamos a contratar el seguro de ahorro cuenta con ratios de solvencia elevados.