Lo que era un proyecto hace unos días, que no nos hacía presagiar nada bueno, se ha convertido en realidad: suben los impuestos aplicados a ciertos seguros, que pasarán del 6 al 8%.

 

Ya se ha confirmado, una vez aprobados los Presupuestos Generales del Estado, la subida del precio de los seguros de coche , de los seguros de hogar y tangencialmente en las pólizas de vida. Se calcula que el 95% de las familias en España tiene contratado, al menos, uno de estos seguros.

Es tradición que, cada año, lleve aparejadas subidas de precios en algunos productos o servicios, pero es la primera vez en veinte años que por parte del Gobierno se contempla una subida del impuesto que grava las primas de seguros. La mala noticia es que este aumento irá a parar directamente sobre los asegurados; porque, aunque el sujeto de este tributo son las compañías aseguradoras, como ocurre con el IVA, al final, el impuesto recae sobre el que contrata, ya que, al cobrar la prima de su póliza, se le aplicará la subida de rigor.

 

Los primeros cálculos sobre el incremento previsto por el Gobierno para este gravamen estiman que cada asegurado soportará una media de entre 7 y 8 euros de subida en la prima de la póliza de su seguro de coche y 4 euros más en la del seguro de hogar.

El seguro de auto es obligatorio, por lo que para conducir un vehículo de estas características es imprescindible contar con uno; el de hogar, sin ser obligatorio, también es uno de los más contratados, ya que 3 de cada 4 familias cuentan con una póliza para cubrir potenciales siniestros en su vivienda.

La patronal del seguro calculó que al final del pasado 2019 había en España más de 19 millones de viviendas y más de 30 millones de vehículos asegurados.

 

Con la crisis del COVID golpeando a nuestra sociedad, y con unas previsiones poco halagüeñas para el primer semestre del próximo año, se teme que este aumento de la fiscalidad del seguro se traduzca en una bajada de los elementos de protección que las familias deciden contratar, elevando, de esta manera, la exposición al riesgo.

La subida de este impuesto ha sido estimada por el sector asegurador en cifras que rondan los 28 millones de euros anuales, que soportará casi 18 millones de hogares españoles.

Con esta subida, el Gobierno pretende recaudar más de 450 millones de euros suplementarios que irán a parar a las arcas públicas, un 25% más de lo recaudado con este mismo tributo el pasado 2019.

 

A pesar de los intentos del Ejecutivo de convencer a los ciudadanos de que buscan y pretenden una subida de impuestos que graven a las rentas más altas, desde la patronal del sector asegurador afirman que este incremento lo pagarán las rentas bajas y medias, explicando que esta subida de primas recaerá fundamentalmente sobre las familias con rentas medias (unos 10 millones tienen seguro de coche, casi 10 millones lo tienen de vivienda y algo más de 5 millones, de decesos) y las familias con bajos ingresos (casi 3 millones poseen seguro de autos, más o menos los mismos tienen seguro de hogar y poco más de dos millones y  medio cuentan con el de decesos). Casi el 90% de los millones de hogares afectados tienen ingresos bajos o medios.

 

Por el momento, el Gobierno sube los seguros de gran consumo, por lo que aparentemente, las coberturas más demandadas por el mundo empresarial se quedan apartadas de estos cambios. Auto, hogar y decesos han sido los elegidos, mientras que los agrarios combinados, los de crédito y caución y los de vida, se quedan como estaban. Los seguros colectivos que sirven de instrumento a los planes o fondos de pensiones, los que cubren aeronaves o buques destinados al transporte internacional -exceptuando los dedicados a vuelos privados o navegación de recreo-, ni los seguros sobre las operaciones de transporte internacional de viajeros o mercancías se verán afectados por este incremento; aún así, la subida preparada por el Gobierno afectará a autónomos y pequeñas empresas, ya que los vehículos o inmuebles que están a su nombre y utilizan para el ejercicio de su profesión, deben ser asegurados.

 

Quizá sea el momento adecuado para buscar el mejor precio en las pólizas de nuestros seguros, de modo que, a pesar de la subida del impuesto, podamos ajustar el coste y nos repercuta lo menos posible en el futuro próximo.