Se trata de la Teoría de la Contabilidad Mental y, si crees que es un método sencillo, estás en lo cierto. Simplemente se trata de un cambio en la forma de pensar y esto solo se consigue a través de la perseverancia, el esfuerzo y el aprendizaje.

Te contamos un poco más sobre este método de ahorro (aquí puedes ver más métodos) el cual, no se trata de poner en práctica una rutina, sino de ser conscientes de en qué y cómo gastamos nuestro dinero.

Veamos, supongamos que tenemos 1.000€ en este momento. Tanto si han llegado a nuestro bolsillo por nuestro trabajo como si han llegado por un premio en el bingo, los 1.000€ tendrán el mismo valor, ¿no? Es decir, el valor del dinero no varía venga de donde venga, ¿verdad?

Ahora bien, os planteamos, ¿qué os daría menos rabia tener que gastar, el dinero fruto del trabajo o el dinero fruto del bingo? Seguro que el último ya que le damos menos valor porque no ha costado trabajo adquirirlo, ¡ahí está la clave! El cerebro nos engaña, esa es la trampa que nos confunde, aquella que nos hace no dar importancia a otros argumentos cuando vamos a invertir o gastar un dinero. Por ejemplo, a la hora de contratar una hipoteca, nos fijamos en la inmediatez y en la cuota mensual que nos quedará, pero, ¿nos preguntamos el % de intereses? ¿Nos fijamos en otras variables como los años? Aquí el cerebro nos engaña basándose en la inmediatez.

¿Cómo podemos entonces luchar contra el cerebro?

Cuando recibamos un dinero que no teníamos previsto, nuestro cerebro no lo valorará y lo gastaremos enseguida, ¡no lo hagas! Apórtale el mismo valor y trata de ahorrarlo, además te sentirás muy pero que muy bien. Una buena idea es tener una cuenta de ahorro en el banco o un fondo de inversión, otra diferente a la que sueles utilizar, así no verás el dinero y podrás ir ingresando periódicamente.