A mi perro le suenan las tripas: causas y cuándo preocuparme
En este artículo podrás informarte acerca de
- ¿Es normal que le suenen las tripas a mi perro?
- Diferencia entre ruidos ocasionales y persistentes
- Causas más frecuentes de ruidos en la barriga del perro
- ¿Cuándo debo preocuparme?
- Cambios en el comportamiento y signos de dolor
- Trastornos gastrointestinales visibles (vómitos o diarrea)
- Abdomen distendido e intentos de vómito fallidos
- Qué hace el veterinario
- ¿Puede ayudarme un seguro veterinario en estos casos?
Seguro que alguna vez, mientras descansabas en el sofá con tu perro, has escuchado unos ruidos extraños provenientes de su barriga. Esos conciertos abdominales, conocidos técnicamente como borborigmos, son ruidos generados por el movimiento de gases y líquidos en el sistema digestivo.
Aunque la mayoría de las veces son inofensivos y forman parte de una digestión normal, en otras ocasiones pueden ser la señal de alerta de que algo no marcha bien en su interior. Por eso, en este artículo te ayudamos a descifrar qué intenta decirte el estómago de tu mejor amigo y cuándo es el momento de llamar al veterinario.
¿Es normal que le suenen las tripas a mi perro?
En la inmensa mayoría de los casos, escuchar ruidos en la barriga de un perro es algo perfectamente natural, ya que, al igual que nos ocurre a los humanos, el proceso de digestión implica que los músculos de los intestinos se contraigan y expandan (peristaltismo) para desplazar el alimento. Estos movimientos, al combinarse con aire y jugos gástricos, generan sonidos. Sin embargo, para saber si debemos darle importancia, es fundamental observar el contexto en el que aparecen.
Diferencia entre ruidos ocasionales y persistentes
La clave para mantener la calma o actuar reside en la frecuencia y la intensidad del sonido. Los ruidos ocasionales suelen ser suaves, breves y suelen aparecer justo después de comer o cuando el perro tiene mucha hambre.
Por el contrario, los ruidos persistentes son aquellos que duran horas sin interrupción o que suenan tan fuerte que pueden escucharse desde otra habitación. Si los ruidos no cesan y notas a tu perro inquieto, es probable que su sistema digestivo esté trabajando bajo una presión inusual que requiere atención.
Causas más frecuentes de ruidos en la barriga del perro
Existen diversos motivos por los que el sistema digestivo de un perro puede volverse ruidoso, y, no siempre se trata de una enfermedad; a veces son simples reacciones a sus hábitos diarios:
- Digestión de alimentos nuevos: introducir una marca de pienso distinta de golpe o darle sobras de nuestra comida suele provocar ruidos por la dificultad del intestino para adaptarse.
- Aerofagia (tragar aire): los perros que comen con mucha ansiedad tragan grandes cantidades de aire, lo que genera gases y ruidos potentes.
- Hambre prolongada: un estómago vacío durante muchas horas se mueve de forma más errática, lo que produce sonidos antes de recibir la próxima toma.
- Ingesta de cuerpos extraños: comer trozos de juguetes, telas o restos de la basura puede alterar el tránsito normal y generar borborigmos fuertes.
- Parásitos intestinales: las infestaciones por gusanos o protozoos irritan la mucosa intestinal y alteran el movimiento natural del aparato digestivo.
- Estrés o ansiedad: el sistema digestivo de los perros es muy sensible a sus emociones, por lo que, un cambio de entorno puede traducirse en tripas ruidosas.
¿Cuándo debo preocuparme?
Para identificar si esos ruidos son una simple anécdota o una urgencia médica, es vital analizar el cuadro completo, puesto que los sonidos abdominales rara vez vienen solos cuando hay un problema real.
Si los ruidos de su barriga vienen acompañados de dolor o apatía, es el momento de usar tu seguro para perros y acudir a urgencias
Por eso, si detectas ruidos potentes acompañados de alguno de los siguientes tres escenarios, es el momento de revisar las coberturas de tu seguro para perros y contactar con un profesional de inmediato.
Cambios en el comportamiento y signos de dolor
Si además de los ruidos notas que tu perro está apático, se esconde o adopta la llamada postura de rezo (estira las patas delanteras pegando el pecho al suelo mientras mantiene la parte trasera levantada), es una señal inequívoca de dolor abdominal agudo. El dolor en la zona del vientre nunca es normal y suele indicar una inflamación digestiva seria que debe ser evaluada para descartar complicaciones mayores.
Trastornos gastrointestinales visibles (vómitos o diarrea)
Cuando los ruidos intestinales derivan en vómitos frecuentes o heces muy blandas, con mucosidad o incluso con presencia de sangre, podríamos estar ante una gastroenteritis, una infección bacteriana o una intoxicación alimentaria. En estos casos, el riesgo de deshidratación es muy alto, especialmente en cachorros o perros de edad avanzada, por lo que el tratamiento médico temprano es fundamental para su recuperación.
Abdomen distendido e intentos de vómito fallidos
Este es el escenario de mayor gravedad, si la barriga del perro se ve hinchada, está dura al tacto y el animal intenta vomitar, pero solo expulsa saliva o nada en absoluto, podríamos estar ante una obstrucción intestinal o una torsión gástrica. Se trata de una emergencia vital que pone en riesgo la vida del perro en cuestión de horas y requiere una intervención veterinaria de urgencia.
Qué hace el veterinario
Al llegar a la clínica, el veterinario realizará una exploración física exhaustiva, palpando el abdomen para detectar masas, zonas de dolor o acumulación de gas.
Dependiendo de la gravedad de los síntomas, lo habitual es proceder con pruebas diagnósticas como analíticas de sangre (para buscar signos de infección), radiografías o ecografías, para localizar posibles obstrucciones o inflamaciones de los órganos. Una vez obtenido el diagnóstico, el tratamiento puede variar desde una dieta blanda y protectores de estómago hasta una intervención quirúrgica en los casos más críticos.
¿Puede ayudarme un seguro veterinario en estos casos?
Si los ruidos intestinales de tu perro son la señal de una enfermedad o un problema digestivo que requiere atención especializada, contar con un seguro de mascotas es tu mayor aporte de tranquilidad.
Si tienes contratada la modalidad que incluye la Asistencia veterinaria por enfermedad, tendrás cubiertos los gastos derivados de estos episodios, tales como:
- Consultas veterinarias: tanto las visitas de diagnóstico como las revisiones posteriores.
- Pruebas diagnósticas: el coste de radiografías, ecografías y analíticas necesarias para identificar el problema.
- Tratamientos y hospitalización: en casos de gastroenteritis severas o infecciones que requieran ingreso y medicación intravenosa.
- Intervenciones quirúrgicas: si el origen de los ruidos es una obstrucción o cualquier patología que requiera paso por el quirófano.
Es importante recordar que estas coberturas operan siempre dentro de los límites de capital fijados en tu contrato, una vez superado el periodo de carencia y siempre que se trate de una dolencia nueva y no de una enfermedad previa a la contratación.
Este respaldo en forma de seguro te permite decidir siempre lo mejor para la salud de tu perro sin que el factor económico sea un impedimento para realizarle las pruebas necesarias.