Durante la época de Navidad, la Dirección General de Tráfico intensifica los controles a los conductores.

Conscientes de que durante estos días se producen muchas comidas, cenas y celebraciones donde se tiende a consumir más alcohol o drogas, cada año se pretende concienciar a todos los conductores para que renuncien a la idea de conducir bajo los efectos de sustancias que puedan afectar a sus habilidades para la conducción.

En el año 2015 ya se realizaron cerca de 76.000 pruebas de alcoholemia y drogas durante los días de Navidad, el doble que las realizadas  en el 2014. Un 30 % de los conductores dieron positivo en los controles, lo que quiere decir que cerca de 23.000 personas pusieron en peligro su seguridad al volante y la seguridad del resto de conductores y peatones. Ese mismo año un estudio constató que casi la mitad de los conductores fallecidos en accidentes de tráfico habían dado positivo en las pruebas de alcoholemia o drogas.

Con los datos que cada año se han obtenido, no es de extrañar que una vez más la Dirección General de Tráfico haya reforzado el control durante las fiestas navideñas. El objetivo es concienciar a todos los conductores del peligro de conducir bajo los efectos del alcohol o las drogas.

Más de 25.000 controles diarios han tenido lugar durante una semana en fechas navideñas y en diferentes carreteras del país.

Los intensos controles en carreteras y vías urbanas y la propia concienciación de los conductores son las armas más eficaces para que la seguridad no se ponga en riesgo.

A pesar de toda la información que cada año se ofrece a los ciudadanos así como las herramientas a las que pueden optar para controlar mejor las condiciones bajo las que se sientan frente al volante, como son por ejemplo los alcoholímetros portátiles, muchos conductores continúan siendo imprudentes en lo que al consumo de alcohol y drogas se refiere cuando conducen.

Las duras sanciones de hasta 1.000 euros en caso de conductores reincidentes en la superación de los límites de alcohol en sangre, e incluso multas con pérdidas de puntos o retirada del carné en caso de rastro de drogas en su organismo, son otras de las armas utilizadas para disuadir a los conductores más imprudentes de actuar de una manera irresponsable.

La seguridad vial y la conducción responsable sigue siendo una asignatura pendiente. Aunque cada vez existe más concienciación, lo cierto es que aún queda mucho por hacer. Un trabajo en el que deben aunar esfuerzos gobernantes, educadores y organismos pertinentes.