En España, gran cantidad de empresarios hacen uso de alquileres de tipo renting o leasing, a la hora de adquirir un automóvil tanto de uso personal como profesional, equipo tecnológico o inmueble, aunque estos tipos de alquileres también pueden ser contratados por personas individuales. ¿Sabes de qué se trata este tipo de contratos? Quizá te interesa y todavía no conocías sus beneficios, ¡te lo contamos!

El mercado de los automóviles es en el que más se usan estos dos tipos de financiación que definimos como:

  • Renting: contrato de alquiler de bienes muebles, con una duración superior al año. La principal particularidad consiste en pactar una cuota mensual, trimestral o anual fija durante toda la vida del contrato de alquiler.
  • Leasing: supone una financiación de activo fijo para empresas muy parecido al alquiler con derecho a compra al uso ya que, a diferencia del renting, se añade la opción de posible compra del bien mueble al cabo de X tiempo. Si una empresa elige este plan, puede empezar a producir o usar el bien sin necesidad de una gran inversión previa de dinero.

Características comunes entre renting y leasing:

  •  Ambos solo pueden usarse para bienes nuevos.
  •  En ambos se pacta una cuota mensual.

Diferencias principales entre renting y leasing:

  • La principal diferencia es que el renting puede usarse por empresas y particulares y el leasing únicamente es una financiación dirigida a empresas o autónomos.
  • Con el renting, las personas comunes no se pueden beneficiar de los beneficios tributarios pertinentes pero si las empresas o autónomos.
  • Con el renting, el titular no podrá ser dueño del bien tras finalizar el contrato a través del pago del valor residual del bien previamente pactado.
  • Los contratos de leasing suelen durar, antes de reiniciar o adquirir el bien, alrededor de 2 a 6 años. La duración del renting suele ser de 1 a 5 años.
  • A parte de las cuotas mensuales correspondientes, en el renting se incluyen conceptos extras como: impuestos de circulación, seguros de mantenimiento y asistencia, etc.
  •  Por el motivo anterior, los costes de renting suelen ser algo más caros que los de leasing.

Al final del contrato, si no decides quedarte con el bien, puedes prorrogar negociando nuevas cuotas y cambiar a otro modelo de coche y, con el renting puedes renovar en las mismas condiciones e incluso cancelar el contrato. ¿Qué te parecen ambas ideas, te animas?