Realizar reformas en la vivienda no suele ser algo habitual ya que resultan un quebradero de cabeza, sobre todo cuando estás residiendo en ella. Pero, ciertamente en las casas, aunque sólo sea por una cuestión de mantenimiento, antes o después será necesario llevar a cabo alguna obra o reforma.

Lo primero en lo que debemos pensar antes de iniciar una reforma es si el seguro del hogar ofrece cobertura a los daños, propios o a terceras personas, que se puedan producir.

Esto depende de varios factores, como el tipo de obra que realicemos y de las cláusulas que incluya nuestra póliza del hogar.

Si la reforma es para reparar los daños sufridos por un siniestro cubierto por la póliza, se hará cargo de los gastos el Asegurador, dentro del alcance y limitaciones que se establezcan en cada póliza.

No obstante, lo normal es que cuando realizamos obras en casa sean por una cuestión de mantenimiento o estética, cuyos gastos son generalmente asumidos por el propietario de la vivienda. Aunque algunos trabajos de mantenimiento sí que pueden estar incluidos en la póliza, como por ejemplo determinados servicios de bricolaje, como el sellado de la bañera, la sustitución de enchufes o lámparas, etc., no todas las aseguradoras incluyen estas coberturas, ni con el mismo alcance, por lo que conviene asesorarse correctamente.

Por otro lado, no hay que olvidar que, cuando realizamos una reforma nosotros somos los promotores y, por tanto, aunque la empresa a la que hemos contratado para que ejecute las obras pueda ser el responsable directo de un posible daño a terceros, nosotros tendremos la consideración de responsables subsidiarios.

Por tanto, es muy recomendable que nos aseguremos de que el constructor tiene contratado y en vigor un seguro de responsabilidad civil que cubra los daños que produzca durante la obra.

Además, antes de empezar la obra, conviene conocer la cobertura que ofrece nuestra propia póliza, siendo lo más habitual que sólo ampare la responsabilidad civil cuando la obra tenga la consideración administrativa de obra menor.

Por eso, tener tu seguro con una correduría de seguros, sólo ofrece ventajas, pues te aseguras un asesoramiento profesional e independiente que te ayudará a entender el contenido de tu póliza y, si es necesario, buscar una opción que te ayude a satisfacer tus necesidades de aseguramiento.