Los bosques son fuente de agua, biodiversidad y disfrute. Son además nuestros mejores aliados en la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, cada año los incendios forestales arrasan el equivalente a 100.000 campos de fútbol.

Los bosques nos brindan importantes bienes y cumplen funciones vitales para la naturaleza como albergue de biodiversidad y de recursos naturales, como espacio de ocio y esparcimiento, como regulador indispensable del ciclo del agua y como elemento esencial en la lucha contra el cambio climático. Además, ocupan en España algo menos del 26% de la superficie del territorio nacional y apenas el 29% de la superficie potencial que podrían ocupar. Aproximadamente la mitad de la superficie forestal española está desarbolada y de esta superficie el 60% sufre procesos de erosión hídrica grave o muy grave.

La agricultura, la ganadería, las malas prácticas de explotación forestal, el desarrollo de cultivos forestales, la construcción de infraestructuras y la expansión urbanística han transformado el territorio, dejándonos un paisaje forestal profundamente alterado.

Nuestros bosques están muy fragmentados y se siguen fragmentando con nuevas vías de comunicación que impactan muy negativamente sobre su diversidad biológica. Además, los bosques españoles han sufrido una reducción en su capacidad de regeneración natural, que motiva que apenas encontremos bosques maduros, habiendo sido estos reemplazados por estados menos maduros de la evolución del ecosistema, de menor calidad ecológica.

Por todo esto, su conservación y restauración son una excelente inversión económica, social y biológica.

Ante esta situación hemos decidido aportar nuestro granito de arena a la causa y colaborar con la ONG ambiental WWF, que desarrolla una gran labor en la restauración forestal.

¿Y CÓMO LO VAMOS A HACER?

Muy sencillo: comprometiéndonos a reducir el uso del papel en nuestras comunicaciones e invirtiendo el ahorro que esto supondría en contribuir a la mejora de las condiciones ambientales del entorno del Parque Natural Hoces del Río Riaza, en Segovia, declarado Parque Natural en 2004.

Este Parque Natural se localiza en el nordeste de la provincia de Segovia, ya muy próximo al límite con la de Burgos. El río Riaza constituye el eje longitudinal del espacio y, a lo largo de su recorrido de sureste a noroeste, se pueden distinguir tres grandes zonas. La primera, entre la localidad de Maderuelo y la presa de Linares del Arroyo, con un relieve relativamente suave, estando el río Riaza embalsado desde el año 1951. Entre la presa y el arroyo de El Casuar, con una longitud de 5,5 kilómetros, el río se ha encajado en las calizas formando un cañón calcáreo de hasta 150 metros de profundidad y entre 200 y 300 de anchura. Y, por último, a partir de dicho arroyo y hasta la localidad de Montejo de la Vega, el río abandona las calizas formando un valle disimétrico con una fértil vega en su fondo.

La vegetación que tapiza el páramo es principalmente esteparia, con manchas de arbolado adaptado a la extrema continentalidad de este clima: sabinares, encinares y algunos quejigares. En contraste, el fondo del valle mantiene un soto fluvial muy interesante. Junto a la espectacularidad del paisaje, las aves son las que confieren a este Espacio su principal característica. La presencia de cortados calizos, pródigos en repisas y oquedades de los más variados tamaños, permite el asentamiento de una rica comunidad de aves de roquedo. Por otra parte, el embalse de Linares del Arroyo se convierte todos los años en la principal área provincial para la invernada de diversas especies de aves acuáticas.

Para poder llevar a cabo nuestra acción de reforestación hemos pedido la colaboración de nuestros clientes, que deberán activar su servicio de correspondencia digital a través de la página adiospapeles.com.

¿QUÉ VAMOS A HACER?

Esta colaboración se traducirá en un minucioso proyecto de restauración forestal destinado a la recuperación de hábitats degradados mediante la plantación de árboles y arbustos autóctonos.

Como objetivos específicos de este proyecto podemos enumerar los siguientes:

  1. Favorecer la defensa del suelo frente a la erosión, la mejora de las condiciones edáficas, el aumento de la diversidad específica acelerando la sucesión vegetal y la mejora de la vida silvestre.
  2. Recuperar el papel protector de los bosques.
  3. Favorecer la creación de nuevos hábitats y refugios para las distintas especies de fauna y flora que puedan aumentar la biodiversidad de la zona.
  4. Incrementar el valor paisajístico asociado al Parque y su entorno.

En primer lugar se desarrollarán las labores de plantación, comenzando por la caracterización ambiental del ecosistema sobre el que se va a intervenir. Así, se identificará una zona concreta de actuación sobre el entorno del parque Natural de las Hoces del Riaza, que quedará anotada mediante GPS y permitirá establecer parcelas de seguimiento que facilitarán las posteriores labores de evaluación (tasa de supervivencia, tasa de crecimiento en altura y tasa de crecimiento en diámetro basal). Hecho esto, se procederá a la preparación del terreno, evitando en todo momento la realización de tratamientos que puedan dañar la vegetación preexistente que, no sólo será respetada, sino que se utilizará para implantar parte de los plantones a su sombra, aumentando así el porcentaje de éxito de la plantación. También se valorará la utilización de tratamientos mecanizados o manuales de preparación del terreno, que en todo caso serán puntuales mediante la apertura de hoyos.

Otro punto importante a considerar es la elección de las especies vegetales, que se realizará en base a los factores del medio: altitud, precipitación, temperatura y suelo. Además, WWF considerará otros criterios como: la abundancia en la zona (que nos indica estabilidad ecológica); potenciar la diversidad en la composición de las plantaciones para mejorar la estabilidad del ecosistema; utilizar material autóctono y procedente de material genético compatible con la zona de actuación para evitar la contaminación genética del ecosistema…

Una vez realizadas estas labores, se procederá a la plantación. En este proyecto se introducirán 500 plantones de árboles y arbustos autóctonos. Dicha plantación se realizará en otoño-invierno, una vez que se hayan producido las primeras lluvias, se haya iniciado la parada vegetativa de las plantas y el suelo haya alcanzado el tempero adecuado. Asimismo no se plantará en días de vientos fuertes o en días en que se hayan producido heladas. Los trabajos siempre se realizarán de forma cuidadosa, respetando las especies vegetales, espontáneas y autóctonas, existentes, minimizando las perturbaciones sobre las mismas.

Una vez concluida la fase de plantación, dará inicio la fase de mantenimiento, que comenzará en primavera-verano, momento en el que se valorará la realización de labores de mantenimiento que aseguren la viabilidad de los plantones incorporados. No obstante, tras la fase de mantenimiento, necesaria durante los primeros años, los sistemas deben ser capaces de auto mantenerse e integrarse en su contexto biogeográfico, madurando por sí solos.

La última fase sería la de seguimiento y evaluación. Consideramos que esta fase es indispensable para poder valorar el éxito del proyecto y detectar posibles fallos. Los resultados de los seguimientos permiten cuantificar la eficacia de las estrategias diseñadas y el impacto sobre la recuperación del medio e integrar los resultados en el diseño de nuevos proyectos futuros.

TODO SON VENTAJAS…

Teniendo en cuenta las dimensiones del proyecto, podemos confirmar que  activar nuestro servicio de correspondencia digital tiene muchas ventajas para todos. Además de participar activamente en la reforestación de España, nosotros conseguimos reducir el uso del papel, lo que implica una disminución de las emisiones de CO2, y nuestros clientes también se benefician de una mayor agilidad en la recepción de la información, además de la satisfacción de haber contribuido a la causa.