Aunque no lo hayas pensado las empresas también necesitan la protección de un seguro. Y es que pueden suceder numerosos imprevistos que pueden hacer tambalear la salud económica de los negocios y sus dueños, son conscientes del coste que puede suponer.

De hecho, los datos internacionales apuntan que la empresa española está entre las que más se protege por medio de seguros para negocios ante los problemas que le puedan surgir. En la actualidad, tanto las oficinas, los comercios y las industrias españolas tienen asegurados elementos por un valor agregado que supera ligeramente los 1,6 billones de euros.

Del informe “el aseguramiento industrial en España” elaborado por UNESPA, se sabe que la industria española media tiene un patrimonio que proteger por valor de 2,2 millones de euros. Sabiendo esta cifra, se puede determinar la importancia que tiene asegurar el patrimonio de las empresas pues cualquier percance que pusiera en peligro o volatilizase todo o parte de ese valor sería muy difícil de contrarrestar.

Y no sólo son las instalaciones las que se aseguran, también entran aquí los trabajadores directos del establecimiento industrial, además de otros establecimientos, que, siendo sus proveedores o clientes, dependen de alguna manera de él.

Según este estudio los percances más habituales en las industrias son:

  • Multirriesgo, en un 62,25%
  • Transporte de mercancías, un 17, 34%
  • Equipos electrónicos, un 12, 27%
  • Avería de maquinaria, un 4,05%
  • Incendios industriales, un 2,62%
  • Construcción, un 0,61%
  • Montaje, un 0,32%
  • Robo, un 0,55%

Motivos de las empresas para asegurarse

En base a este informe se sabe que, de media, un infortunio en una industria española sale por 3.500 euros. No es lo normal que suceda algún percance de bajo coste para la empresa española, de ahí la importancia de que estén asegurados.

Se estima que los siniestros ocasionan unas pérdidas de unos 3.000 millones de euros cada año, y que suelen ser absorbidos precisamente por parte de la aseguradora. Es gracias a ello, que se tiene una garantía de la continuidad de la actividad.

Para que te hagas una idea, un golpe de chapa en un coche cuesta repararlo al menos unos 900 euros. Pero si estos 900 euros los extrapolamos, por ejemplo, con los casi 13.000 que puede costar un percance en el seguro para negocios más común, que es el multirriesgo, o con los 4.700 euros que se lleva un percance por avería de maquinaria. Con estos datos nos podemos hacer una idea de los altos costes que suponen, y eso cuando nos referimos a costes medios, cuando se miran los percances más caros, no es extraño encontrarse costes por encima de los 100.000 euros.

Visto desde este prisma, incluso se podría decir que el principal servicio que le da el seguro a los negocios no está en los pagos que realiza.

El principal servicio, es la sensación de seguridad y tranquilidad que el sector del seguro aporta al industrial, ya que el hecho de saber que, si ocurren ciertos percances, la póliza que tienen contratada va a correr con los costes.

Esto funciona porque el seguro mutualiza los riesgos, esto quiere decir, que los reparte entre todos sus asegurados, puede permitirse pedirle a cada cliente que pague una pequeña parte de dicho riesgo. El motivo de que esto se haga así es porque si cada uno de esos clientes tuviese que enfrentarse a la posibilidad de sufrir una pérdida por sí solo, y no existiera la mutualización, debería guardar más recursos, y esto al final se traduciría es un sobrecoste por sus productos, que se vería repercutido en lo que paga el consumidor final.

Es decir, que todo esto se traduce en una cadena, en la cual el seguro juega un papel fundamental, ya que sin un transportista sufre un percance, o se estropea una máquina, el consumidor final, es decir, tú mismo no se ve afectado por esta causa, ya que no ve encarecido el producto que adquiere.