La tendencia de las personas al pensar en la figura del asesor financiero es clara: pocas veces nos planteamos contratar a uno porque pensamos que es un gasto tonto o que va a tratar de vendernos algo. Hoy te vamos a explicar por qué debes quitarte esas creencias de la cabeza.

Un asesor financiero está muy lejos de ese concepto: se trata de una persona cuyo principal interés es la satisfacción del cliente puesto que sus beneficios dependen de su cartera de ahorradores. Por ello, si estás pensando en realizar una inversión importante, solicitar un préstamo, o simplemente quieres conocer el mejor método para ahorrar según tus ingresos, un buen asesor financiero puede ser de muchísima utilidad en el proceso.

  • No vende, asesora. Tal como explicábamos antes, el asesor financiero no está ahí para actuar de comercial, sino para aconsejar, recomendar y advertir según las necesidades del cliente.
  • El servicio al cliente, lo más importante. Su objetivo principal es la satisfacción y el éxito económico de los clientes. Cuanto mejor sea su servicio, más aumentará su clientela, así que no debes preocuparte ni dudar de su criterio.
  • Orientar tu método de ahorro. Tener un colchón económico para imprevistos, afrontar un gasto importante o querer disfrutar de una jubilación de calidad son escenarios muy habituales en la vida financiera de las personas. Sin embargo, llevar a cabo una técnica eficiente de ahorro a largo plazo se nos puede hacer complicado. Un asesor financiero sabrá decirte qué cantidad exacta debes ir guardando y los plazos de tiempo más adecuados para ello.
  • Gestión de las emociones. Es probable que en el proceso nos encontremos ante circunstancias en las que nos invadan el miedo, la incertidumbre o la euforia. Un asesor conoce los comportamientos típicos de estas situaciones y podrá ayudarnos emocionalmente también.

Además de todo ello, el asesor cuenta con experiencia en el mercado financiero, conoce sus fluctuaciones y tendencias, así que si ocurriese algún imprevisto, él mejor que nadie sabrá manejar la situación.