Ocurre en el momento más inoportuno. Te pones esa cazadora que te encanta, tus vaqueros favoritos o la única falda que hace juego con el bolso que has elegido, y al disponerte a cerrar la cremallera, descubres que ésta se abre, se baja, no cierra, etc.

Muchas veces no tendrás más remedio que sustituir la pieza entera por una nueva, pero hay ocasiones en las que el problema tiene solución inmediata. Es posible arreglar una cremallera sin cambiarla por una nueva:

  • Lo primero que debes hacer es localizar cuál es el problema. Inspecciona la cremallera para ver qué parte de la misma es la que está estropeada. Las causas de que una cremallera no funcione pueden ser varias: dientes rotos, tela o hilos atrapados entre ellos, un hueco en el cierre, un tirador más abierto de lo normal, etc.
  • No tires con fuerza del tirador. Podrías romperlo.
  • En el caso de tela o hilos enredados en el cierre o en los dientes, trata de sacarlos poco a poco, tirando con suavidad de ellos. Te puedes ayudar de unas tijeras para cortarlos.
  • Recubrir los dientes con vaselina y mover el tirador suavemente hacia los lados, ayudará a lubricar y ablandar la zona, para que la tela o el hilo se puedan retirar con más facilidad y el tirador pueda deslizarse sin ser forzado.
  • Si una vez subida, la cremallera se abre por la parte de abajo, puede ser debido a que la pieza del cursor de la cremallera está desgastada. Para solucionarlo, baja la cremallera del todo, con suavidad, alinea bien las dos tiras de dientes y con unos alicates aprieta la cabeza del cursor. Sube con suavidad de nuevo la cremallera.
  • Si el tope de la base de la cremallera se ha caído, saca el tirador por la parte de abajo. Corta los hilos y tela que estorben en la base y vuelve a encajar el cursor con el tirador desde la base, metiendo cada hilera de dientes por cada uno de sus lados. Alinea bien las hileras de dientes para que, al subir el tirador con suavidad, estos encajen. Una vez subida, remata la base con hilo para que la cremallera no se abra desde abajo.
  • Si alguno de los dientes de las hileras se ha roto, es posible arreglar la cremallera sin tener que cambiarla. Baja el tirador hasta la base. Alinea las dos hileras y con una aguja trata de mover los dientes existentes de forma que cubran el hueco del diente roto y que encajen de nuevo unos con otros.

  Ten un buen seguro a mano y protege tu hogar.