Soñemos que esta misma tarde, nos va a entrar en la cuenta corriente una cantidad de dinero que no esperábamos. ¿Pero esto qué es? ¿Qué hago yo con tanto dinero?

Lo primero de todo, debes asegurarte de que ese dinero ha entrado de manera lícita. Por ejemplo, tras cobrar un premio directo en la lotería, una herencia, una donación, una devolución…

Ahora, una vez hayamos canalizado y celebrado la noticia, vamos a sentarnos a, como se dice vulgarmente, “pensar con la cabeza”. ¿Qué vamos a hacer con este dinero para que no influya en exceso la siguiente declaración de la renta?

¿Lo mejor? Ahorrar un % e invertir otro % pero, cada persona tiene unas condiciones diferentes, por ello es conveniente valorar cada caso y fijarse dos pasos a seguir antes de actuar.

: piensa en tu estilo de vida actual y en el que siempre te has fijado como objetivo de cara al futuro. A partir de ahí, ve dando pasos alcanzables, es decir, ve logrando pequeños objetivos paso a paso y siempre bien asesorado.

Elabora un plan de necesidades como:

  • Montar un negocio.
  • El capricho de turno te lo mereces. ¡Un viaje en familia!
  • Ayudar a un familiar que está pasando una mala racha.
  • Invertir en bolsa.
  • Comprar un segundo inmueble para alquilar, a modo de inversión.
  • Pagar deudas pendientes. ¡Ojo! Evita pagar grandes cantidades de dinero al mismo tiempo ya que hacienda puede estar controlando tus movimientos.
  • Ahorrar para el futuro.
  • Cambiar a tus hijos de colegio.
  • Hacer una reforma.
  • Comprar una segunda vivienda de vacaciones incluyendo un seguro de hogar que la proteja en las temporadas que permanecerá cerrada.

Lo que debes evitar por todos los medios es actuar de forma irracional fruto de la emoción del momento sin pararte a pensar en tus necesidades reales a corto, medio y largo plazo.