Los utilizamos a diario para limpiar y fregar pero, ¿cada cuánto los cambiamos o limpiamos? Al menos una vez al mes deberíamos limpiar a fondo estos utensilios de limpieza para evitar que, en vez de limpiar, ensuciemos más nuestro hogar. También evitaremos malos olores en la vajilla tras fregar.

Hablamos de una vez al mes pero, los estropajos y bayetas que están en contacto diario con nuestros platos y vasos deberían limpiarse al menos, una vez por semana. ¿Sabías que las bayetas de la cocina pueden llegar a tener más bacterias que el WC?

Te contamos como limpiar cada uno de los utensilios de limpieza.

  • Bayetas y estropajos: en primer lugar, deberías usar cada bayeta o estropajo para una cosa. Por ejemplo: una para secar, otra para quitar la comida pegada en la vajilla, otra para repartir el jabón, otra para limpiar la encimera o demás elementos de la cocina, etc. Así evitaremos pasar bacterias de unos puntos a otros. Para limpiarlas correctamente deberías, al menos una vez por semana, dejarlas en remojo con alguna de estas mezclas: agua templada y lejía, agua y amoniaco para tejidos, agua y limón o bicarbonato, durante 24 horas. Intenta dejarlas en el fregadero, así podrás limpiar a fondo ambas cosas. También son aptas para meterlas en la lavadora. No las uses más de 3 meses seguidos aunque, cuanto más limpias las tengas más te durarán. 
  •  Fregona: tras cada uso es recomendable limpiarla con agua fría a presión (prueba con la ducha) para eliminar todas las impurezas y, si está demasiado sucia déjala unas horas en remojo antes de dar el agua fría. Cambia SIEMPRE el agua del cubo tras cada uso. Si tienes mascotas, usa una fregona únicamente para ellos.
  • Cepillos varios: tanto para el suelo como para cepillar cortinas y sofás. Lo mejor para limpiar los cepillos es frotarles con un cepillo pequeño de púas finas tipo peine para eliminar cualquier rastro de pelos o impurezas. Después, si lo requiere, puedes dejarlo en remojo con agua y lejía, bicarbonato o amoniaco y tenderlo boca arriba o tumbado para que las espigas no se desmolden durante el secado. Al igual que la fregona, también puedes darle con agua a presión.

Visto así, todo lo anterior puede resultar laborioso pero, nada más lejos de la realidad. Siendo constantes, puede costarnos unos minutos a la semana y nuestro hogar lucirá perfectamente limpio. ¿Verdad que merece la pena?