Es muy probable que en tu casa tengas un suelo laminado. Además de estar de moda en los últimos años, suelen ser una opción barata, cómoda y fácil de limpiar. Pero no es fácil dejar tus suelos tan relucientes como te gustaría.

Es probable que te encantaría que tus suelos quedasen tan limpios y relucientes como el primer día. De hecho, normalmente no disponemos del tiempo y de la paciencia suficiente para aplicar todos los productos que requieren los pisos.

Por eso te vamos a dejar una serie tips para que el suelo de tu casa esté más limpio y mejor cuidado:

  1. Líbrate del polvo. Si una de tus prioridades es deshacerte de ese molesto polvo que recorre algunas partes de tu casa y te desespera por completo, la mejor opción es que te hagas con una aspiradora o que limpies el suelo con una mopa. Obviamente, la aspiradora es la solución más rápida y eficaz, pero hay que tener cuidado de cómo se pasan los cepillos para evitar el roce y desgaste del suelo. Hoy en día puedes encontrar en el mercado robots aspiradores que te van a facilitar muchísimo esta tarea.
  2. Adiós manchas. Si lo que te preocupa es acabar con esas manchas que se producen diariamente que, aunque a primera vista no se vean, te recomendamos que te hagas con una buena fregona. Eso sí, siempre que el tipo de laminado lo permita, pásala lo más escurrida posible y utilizando un poco de producto jabonoso diluido en agua, indicado para este tipo de suelos. Te recomendamos que hagas esta rutina semanalmente.
  3. Cuidado con la suciedad en las ranuras. Si no has utilizado agua limpia para fregar el suelo es posible, puede que se ensucien las ranuras que separan los tablones y se acumules suciedad. En este caso deberás armarte de paciencia y hacerte con un cepillo o un paño impregnados en alcohol, y aplicarte en estos espacios para acabar con esa suciedad.
  4. Acaba con las manchas difíciles. En el caso de que en el suelo haya manchas más fuertes provocadas por grasa o pintura, recomendamos que se des un poco de alcohol sobre la parte donde se encuentren las machas. Si son más superficiales, es importante que no las dejes ahí mucho tiempo, ya que no retirarlas puede dañar tu suelo de forma permanente. Para estas debes recurrir a la fregona.
  5. Toque “extra”. Un truco casero que funciona muy bien para limpiar los suelos y darles ese “toque extra” para que reluzcan como nuevos, es limpiar el suelo con un toque de limón. Las láminas lo agradecerán, y si no tienes jabón en ese momento es un recurso excelente.
  6. Hazte con una mopa eléctrica. Esta es una solución más cara, pero hará que tus suelos queden relucientes y a la larga lo agradecerás.

¿Puedo recurrir al vinagre?

Sin lugar a dudas, el vinagre es un producto estrella de limpieza y todas las abuelas y madres te lo recomendarán. En determinados casos también puede ser una solución, pero es importante que lo reserves solo para las situaciones más extremas. Si se da el caso en que tienes una mancha que te cuesta mucho quitar, disuelve un tapón de vinagre en un litro de agua y pásalo únicamente sobre la mancha.

Eso sí, ten en cuenta que el vinagre contiene ácido acético, una sustancia que puede provocar el deterioro de la capa protectora del suelo laminado. Por este motivo, es aconsejable que los reserves solo para aquellas situaciones en las que no te haya funcionado nada más.