Plástico, vidrio, pilas… En las casas estamos acostumbrados a reciclar todo tipo de envases. Pero, a veces, se nos olvida que los medicamentos también pueden tener una doble vida y, sobre todo, que la gestión como residuos de estas sustancias realmente perjudiciales para el medio ambiente se realice de la manera más responsable. Por tanto, reciclar los medicamentos es un compromiso de todos con nuestro entorno.

Las farmacias son el lugar idóneo para reciclar los medicamentos que, bien porque hayan caducado o porque nos sobren tras un tratamiento, no los vayamos a usar más. Allí bastará con entregárselos directamente al farmacéutico o depositarlos en unos contenedores blancos específicos para este uso. La ONG Sigre Medicamento y Medio Ambiente es la organización encargada de reciclar correctamente los preparados.

En el punto Sigre de la farmacia hay que depositar los medicamentos caducados, los que ya no necesitamos, cajas de medicinas y envases vacíos o con restos. No se deben introducir, sin embargo, agujas, termómetros, gasas, productos químicos, radiografías ni pilas.

Además, es importante no dejar los productos sueltos, sino meter cada medicamento en su envase original para que se pueda identificar rápidamente y darle el tratamiento adecuado.