El otoño es la época perfecta para ir al monte a por setas, ya que el aumento de las precipitaciones, el descenso de las temperaturas y las hojas caídas de los árboles que les sirven de alimento hacen que proliferen en el campo. Además, sus propiedades medicinales y gastronómicas las convierten en un producto tremendamente atractivo. Son muchos los que se atreven a cogerlas, pero antes de hacerlo, hay que conocer algunos trucos para recolectar setas con seguridad.

  1. Acudir a una asociación micológica que te ayude en la iniciación a la recolección de setas. Existen en todo el territorio español. La mayoría de asociaciones micológicas surgieron con la intención de recolectar setas comestibles que sus miembros podían llevar a sus platos. Sin embargo, con el tiempo la actividad de salir a por setas se ha convertido en una forma de compartir en comunidad la riqueza del hábitat de estos seres vivos de una forma saludable a través de los paseos por el campo.
  2. Conocer las tres características de las setas peligrosas. Éstas ocasionan el 80% de las intoxicaciones mortales. Tienen en común la presencia de láminas blancas, un anillo colgando del pie de color blanco y un saco (volva) de color blanco del que sale la seta (enterrado en la tierra).
  3. Centrarse en el grupo seguro de setas. Entre las que tienen por debajo una esponja hay menos especies tóxicas que las que tienen laminillas, que es el grupo que posee especies más venenosas. A este grupo seguro pertenece, por ejemplo, el boletus edulis. En caso de duda, lo apropiado es sólo consumir las setas conocidas.
  4. Cuando se quiera analizar un ejemplar que se ha visto por primera vez, sacar el ejemplar entero y no cortarlo por el tallo. Cortar el hongo lleva a que se pierdan características básicas para su clasificación y por tanto para conocer su posible toxicidad. Sin embargo, esta práctica perjudica la reproducción de las setas, por lo que debe hacerse sólo en estos casos puntuales.
  5. Ignorar las falsas creencias y los mitos populares sobre las setas. Algunas afirmaciones son que, si las setas se meten en una cazuela junto con una moneda de plata y ésta no se oscurece el hongo es comestible; que si se dejan las setas airearse en la ventana durante una noche, se pueden comer sin problemas; y, toda la seta que sale en la madera se puede comer.
  6. Los terrenos con setales de hongos comestibles pueden cambiar con los años. No hay que confiar en acudir a recolectar siempre a los mismos lugares pensando que no pueden aparecer setas tóxicas.

Hay setas sabrosas y seguras, las hay seguras, pero no aptas para el consumo, y las hay tóxicas. La norma de seguridad por excelencia en la recolección de setas es no ingerir ninguna seta desconocida.