Cuando nos van a presupuestar una póliza de hogar, uno de los factores que pueden influir en el precio final es si nuestra casa tiene instalada una alarma o no.

De hecho, hay algunas aseguradoras que pueden realizar un descuento en el cálculo del seguro, aunque esta rebaja dependerá del tipo de alarma instalada y de la compañía. Aunque también hay algunos casos en los que tener alarma va a influir directamente en que el seguro se haga cargo del siniestro o no.

Si quieres instalar una alarma tienes que saber que existen dos grandes divisiones: los sistemas monitoreados, y sin monitorero.

Alarmas sin monitoreo

Son aquellas instalaciones compuestas por luces y sonidos que se encargan de disuadir a los ladrones. Se diferencian tres tipos:

  • Ficticias/Disuasorias: son instalaciones que aparentan ser una real y que su uso fundamentalmente es el de disuadir a los ladrones en caso de que éstos estén merodeando por la zona. Son un circuito de cámaras sin conectar, sirenas y detectores falsos que funcionan a pilas. En definitiva, son un simulacro de alarma.
  • Sin centralita: son un tipo de alarma compuestas por diferentes componentes. Suelen ser detectores de movimiento que al activarse emiten un sonido de unos 120 decibelios. Permite alertar a los vecinos y que llamen a la policía, o bien avisar a los propios habitantes de la casa en caso de encontrarse dentro de la vivienda.
  • Con centralita: este tipo son las que están conectadas con una centralita de forma inalámbrica o mediante cable. Son el sistema más completo ya que se les pueden añadir más detectores complementarios.

Sistemas monitoreados

Son aquellas alarmas instaladas por una empresa especializada en el sector, y que tienen un seguimiento de 24 horas. Si esta se activa, la central receptora de alarmas pone en marcha un protocolo establecido para que tanto el propietario de la vivienda como la policía sean avisados.

Has de saber que tener una alarma disuasoria, o no conectada a una centralita, puede no tener ningún efecto en el precio del seguro. Esto se debe a que al fin y al cabo al no ser reales no tiene efecto en el cálculo del precio.

Sin embargo, las alarmas que están conectadas a una centralita y tienen un sistema monitoreado, sí que son susceptibles de contar como variables en el presupuesto. Además, las aseguradoras valoran este tipo de instalaciones ya que activan un protocolo ante un posible robo y en cierta forma garantiza que los ladrones desistan del hurto o que se lleven menos cosas.

Pero un sistema de alarma monitoreado, conectado a una empresa de supervisión las 24 horas, aunque puede ayudar a que tu póliza sea más barata, en determinados casos también puede jugar en tu contra. Por ejemplo, si durante el robo, la alarma no ha saltado, bien por un fallo o porque los propios ladrones la desactiven, es muy probable que la compañía aseguradora no se haga cargo del siniestro.

Esto también puede suceder en el caso de que la alarma sí salte. Es decir, aunque el sistema se active, la aseguradora no estaría obligada a cubrir ningún gasto porque presupone que el hogar está protegido por el sistema, y si éste falla no tiene la obligación de hacerse cargo.

Por tanto, antes de contratar el seguro de hogar es recomendable que revises bien las condiciones de la póliza, para que todas estas dudas con respecto al sistema de alarma queden solucionadas. Además, cada compañía tiene sus propias normas y criterios en cuanto a las pólizas, el precio de las mismas y las variables que influyen en el cálculo, así como de las coberturas y demás particularidades.