El otoño es una época propicia para coger un resfriado. Los cambios constantes de temperatura, pasar del frío al calor, son algunos de los factores que nos hacen ser más propensos a “pescar” un catarro.

Los resfriados suelen ser una enfermedad común que no reviste de gravedad pero que debe ser especialmente vigilada en bebés, niños y mujeres embarazadas. Los catarros no tienen una cura y sólo queda pasarlos. Es cierto que mientras tu cuerpo se hace resistente y lo elimina pasarás unos días bastante dolorido y por medio de analgésicos y remedios naturales puedes hacerlo más llevadero.

Un resfriado dura entre 5 y 7 días, y mientras dura es fundamental que mantengas una buena hidratación corporal, para ello deberás aumenta la ingesta de líquidos. De esta forma evitarás que las mucosas se sequen y favorecerás la fluidez de los mocos, por lo será más fácil que logres expulsarlos. Sí empeoras, lo mejor es acudir al médico para que te haga un reconocimiento.

Para hidratarte bien puedes valerte de bebidas calientes como caldos, sopas e infusiones, que serán una forma más apetecible y reconfortante de tomar la cantidad de líquido necesaria, especialmente en los días fríos.

Esta opción es una forma mucho más sana y económica para atajar un refriado, ya que muchas veces recurrimos a jarabes y medicamentos que son caros y que no nos hacen un gran efecto.

Además, existen todo tipo de infusiones que te van a ayudar contra el malestar general, la fiebre, la congestión y el dolor de cabeza, y que van a contribuir al alivio de estos síntomas.

Tipos de infusiones

Las infusiones de hierbas para el resfriado es mejor endulzarlas con miel, ya que favorece a los efectos antiinflamatorios sobre la garganta y contribuye a la recuperación de la voz, en caso de que se haya visto afectada.

Además, son una gran opción para las embarazadas, que suelen tener muy limitada la ingesta de medicamentos para no dañar al feto, y para los niños si tienen fiebre, ya que necesitan ingerir más líquidos.

INFUSIÓN DE TOMILLO

El tomillo posee un gran poder antibacteriano, ya que esta hierba planta cara a la infección que está provoca el resfriado. Además, hace bajar la fiebre y ayuda a despejar las vías respiratorias y contribuye a aliviar la irritación de la garganta.

Esta hierba puedes tomarla en infusión, o bien hacer gárgaras para calmar la garganta. También puede hacer vahos para descongestionar y expectorar.

INFUSIÓN DE MALVA

La infusión de malva (Malva sylvestris) está considerada como uno de los remedios clásicos y más eficaces para aliviar los síntomas de un resfriado agudo: congestión nasal, picor en la garganta y fuertes ataques de tos, la mayoría de las veces irritativa. Entre sus múltiples propiedades, destaca por su poder expectorante y antiinflamatorio.

Para tomarla en infusión se suele poner una cucharada por taza y se deja infusionar 10 minutos, antes de colarla. Esta bebida tiene un color oscuro y un sabor herbáceo como medicinal, para endulzar este gusto se suele acompañar con anís verde.

INFUSIÓN DE SAÚCO

Esta planta (Sambucus nigra) es especialmente recomendada para bajar la fiebre. Por sus virtudes sudoríficas y diuréticas, es muy útil para combatir los procesos gripales. Además, ayuda a restaurar las mucosas y, como también posee propiedades antirreumáticas, va bien para aliviar los dolores musculares y el malestar general provocados por el resfriado.

Para tomarla en infusión, se deben secar las flores de la planta y es recomendable beber entre dos a tres tazas al día. Se suele combinar con regaliz, pulmonaria, eucalipto o llantén, esta última en combinación con el sauco alivia la irritación de las mucosas.

INFUSIÓN DE JENGIBRE

Esta planta es uno de los mejores recursos para combatir el resfriado común. Entre los numerosos beneficios del jengibre está su poder expectorante para mitigar la tos y es un gran descongestionante para los procesos catarrales. Además, actúa contra el dolor muscular y de cabeza y alivia la fiebre.

Para tomarla, se puede añadir directamente al agua de la infusión una rodaja de jengibre fresco o bien una cucharadita de polvo seco y necesita ser hervido durante cinco minutos. Como tiene un sabor picante se puede rebajar añadiendo la miel y limón, que también son beneficiosos para aliviar el resfriado.

INFUSIÓN DE SALVIA

Las hojas de salvia son eficaces para plantar cara a los virus, ya que tiene un poder excelente para calmar los episodios de tos y es antiinflamatorio. Además, tiene un efecto tónico y astringente que contribuye a aliviar el dolor de cabeza que se producen por el resfriado.

Para ingerir esta infusión, la mejor forma es hacerlo de la siguiente manera: por cada taza, se añade una cucharada de hojas de salvia y se pone a hervir a fuego bajo unos 4 minutos. Después, se retira del fuego, y se deja infusionar otros 10 minutos más y se cuela. Para atenuar su sabor amargo, se puede combinar con miel y canela, y con un poco de zumo de limón, que son beneficiosos para aliviar el resfriado.

INFUSIÓN DE EQUINÁCEA

La equinácea es otro de los remedios recomendados para curar un resfriado rápidamente, especialmente si lo combinas en una infusión con própolis. Esta última es una especie de resina elaborada por las abejas que tiene propiedades antivirales y antiinflamatorias que, combinada con la anterior, potencia las defensas del cuerpo para combatir el virus y las bacterias.

Para hacer esta infusión pon media cucharadita de equinácea por cada taza, que añadirás una vez hierva el agua. Después debes retirarla del fuego y dejarla reposar 10 minutos. Por último, se le añaden unas gotas del extracto de própolis.

INFUSIÓN DE EUCALIPTO

El eucalipto, gracias a sus propiedades antiinflamatorias, antimicrobianas y expectorantes, es otra de las plantas medicinales recomendada especialmente para aquellos casos que afectan a las vías respiratorias los resfriados, la gripe o el asma.

Para beberla en infusión, hay que infusionar un par de hojas por taza de agua hirviendo durante 8 minutos. Además, se pueden hacer vahos con esta infusión para descongestionar las vías respiratorias y aliviar su irritación durante los procesos catarrales.