Expertos mundiales en decoración e interiorismo coinciden en que el orden, la decoración y los elementos que nos rodean en nuestros dormitorios influyen directamente en la forma en la que descansamos y en cómo nos sentimos.

Aunque siempre reflejando nuestros gustos y estilo de vida, nuestra habitación debe ser un lugar donde prime la calma para favorecer a la necesidad principal que debemos cubrir en este lugar: dormir, descansar y relajarnos.

Entonces, decorativamente hablando, ¿qué debemos evitar?

  • Tener unas paredes demasiado oscuras o con colores fuertes: azulón, rojos… Puede que sean tus colores favoritos, pero, en la mayoría de los casos, no incitan al relax y la paz… Además, puedes cansarte muy pronto de ellos y también algunos tonos pueden hacer que la estancia se vea más pequeña. Si lo deseas, pinta únicamente una pared y no las 4.
  • No tener en cuenta la luz. Aunque sea un dormitorio y no la necesitemos, la luz también es importante y debemos dar prioridad a la luz natural. Mucho más si en la estancia vamos a realizar actividades de tipo estudiar o trabajar.
  • Debemos ser conscientes de la ubicación. Quizá nuestro dormitorio está frente al sol todo el día, ¿debemos reforzar las ventanas o instalar toldos? Dormir con exceso de calor día tras día puede convertirse en una pesadilla. Cuanto más evitemos el aire acondicionado, mejor.
  • Evita el todo a juego. Un mismo conjunto de muebles combinado con unos textiles homogéneos es aburrido y pasado de moda. Tu dormitorio debe tener personalidad. ¿Por qué no restaurar una cómoda antigua? ¿Qué tal una puerta vieja para el cabecero? ¡Tu personalidad ha de verse reflejada!
  • Tener, al menos, una planta, aunque sea un cactus mejorará tu estado de ánimo. Las plantas contribuyen a crear sensación de hogar, de paz…

No tener contratado un seguro de hogar puede poner en peligro el valor de tus pertenencias…