Gracias a ellos, se han evitado muchos problemas en los hogares como incendios o inhalaciones excesivas de gases o humos… ¡Imagina las consecuencias! Hoy, te contamos un poco más sobre esta profesión y, ya sabéis lo que opinamos de las profesiones que se están perdiendo como barberos (aunque ahora ya vuelve a ser un oficio cool), relojeros o limpiabotas. ¡No deberían perderse!

La función principal de un deshollinador es la de la limpieza integral de chimeneas y, aunque a priori, parezca algo sencillo, no es del todo a sí. La realidad es que puede resultar muy peligroso y, a su vez complicado, ya que requiere cierta logística, sobre todo en chimeneas más grandes o antiguas.

Entre las funciones de un deshollinador, podemos destacar:

  • Eliminación periódica del hollín que suele quedar acumulado a lo largo de las paredes de la chimenea. De esta forma se evita una posible concentración de humo, que el tiro de la chimenea no funcione bien o un posible incendio…  
  • Reparación de grietas o roturas en paredes, azulejos o ladrillos por donde pueda escapar el humo.

En definitiva, son las personas que se encargan de que las chimeneas funcionen bien y no causen ningún problema. Se recomienda llamarles antes del inicio de la temporada de frío. Aunque a día de hoy contamos con infinidad de posibilidades para calentar nuestros hogares, en las zonas rurales siguen existiendo las chimeneas, es más, ¡es algo placentero! Un elemento que, además de decorativo, es perfecto para pasar largos días invernales acompañados de familia y amigos.

Si tienes una chimenea en el pueblo, deberías pensar en esto, como siempre decimos, “las cosas no pasan hasta que pasan”. Contrata también un seguro de hogar, si no vives ahí durante el año, razón de más.