Imagínate andando por la calle tranquilamente y que, de repente, el reloj que llevas puesto te diga: - “¿¿¿no es el cumpleaños de tu sobrino dentro de poco??? Quizá deberías comprarle un balón de fútbol”, justo en el momento en el que pases cerca de una tienda de deportes… ¿Asusta o es muy útil? Quizá, ambas cosas. Este ejemplo está relacionado con mensajes publicitarios, pero, el Internet de las Cosas engloba mucho más.

Se trata de que la tecnología nos haga la vida mucho más sencilla a través de los objetos de uso cotidiano. Por ejemplo, ¿imaginas que el detergente te avise cuando esté a punto de acabarse y, de inmediato, se realice un pedido online? Ya hay algo parecido en el mercado y… ¡es muy útil!

Claro está que deberán reforzarse mucho más las políticas de protección de datos personales y que, como consumidores, deberemos ser conscientes y responsables con el uso que hacemos de este tipo de tecnologías para evitar posibles sustos.

Pero sigue sin quedar sólo ahí, el Internet de las Cosas también será capaz de conectar objetos con objetos y no solo objetos con personas. Los coches autónomos, son un claro ejemplo de ello y, todavía quedan muchos avances, la cosa no ha hecho más que empezar…

Llegado el momento, un frío día de invierno hablarás con tu coche “qué frío, quiero tener la casa calentita cuando llegue” y él… hará el resto. ¿No es un adelanto tecnológico maravilloso si se usa bien? Nos hará la vida mucho más sencilla.

En este sentido, ¿cómo afectará la tecnología al sector seguros? Estamos 100% seguros que, para bien, ¡ahora tu hogar, tus vehículos o tu salud estarán mucho más protegidos!