Cumpleaños, eventos religiosos, Acción de gracias, Navidad, amigo invisible o que ha  salido un día estupendo. ¡Cualquier excusa es buena para llenar la casa de invitados! Amigos, familia y niños, ¡que haya ruido!

Sabes que lo tuyo es puro vicio cuando acudes a otras casas y piensas: “yo no lo hubiera hecho así” “ha faltado esto” o… “me ha encantado lo otro”. ¡Esos son los síntomas de que pretendes ser el anfitrión/a perfecto! ¿Cómo lograrlo?

Te prometemos que tras poner a la práctica estos consejos todos tus conocidos desearán recibir una invitación a tu casa, ¡aunque sea para tomar un café!

No es cuestión de ofrecer más o menos comida o bebida, cada núcleo familiar tiene sus preferencias, hablamos de educación y de reglas básicas para hacer que los invitados no se sientan como extraños en tu casa. Sin duda, la naturalidad es la mejor forma de agasajar. Teniendo esa regla clara, ¡triunfarás! Aunque también te vendrán bien algunos consejos como los siguientes:

 

  • Nunca jamás trates de alardear sobre tus objetos materiales. Por ejemplo, hacer lo posible para que tus invitados vean tu coche nuevo o que has cambiado la cocina. No hay que dar importancia a esos detalles, ¡ante todo elegancia y discreción!
  • Trata que se sientan cómodos ofreciendo un armario o habitación para que dejen sus objetos personales (bolsos, chaquetas…), mostrando la localización del aseo y ofreciendo una bebida nada más entren por la puerta. Si van a quedarse unos días, lo primero es llevarles a sus aposentos y darle tiempo a que se adapten y ordenen sus cosas.
  • En ese caso, no está de más ofrecerles diferentes planes para conocer tu pueblo o ciudad. ¡Les gustará el detalle!
  • Implícales en algo, si se ofrecen a ayudarte está permitido que lo hagan, así se sentirán valorados y cómodos. Por ejemplo, ¿te importa llevar el pan a la mesa? Detalles de ese tipo, ¡confianza y naturalidad!
  • Tu casa ha de estar limpia y el recibimiento ha de ser cariñoso y acogedor. Recuerda, vienen a tu casa a disfrutar.

En definitiva, tanto si se trata de una barbacoa como de un fin de semana en tu casa, tu objetivo será el de lograr que se sientan seguros, como en su propia casa. ¡No querrán irse! Eso sí, mejor si tu casa está asegurada, evitemos males mayores ante un poco probable, pero posible accidente.