Aunque, según diversos estudios, tener cierto nivel de desorden en nuestro hogar puede llegar a ser algo beneficioso para nuestra salud mental, hay personas que son sumamente felices teniendo todo controlado y ordenado hasta el detalle. ¡Qué envidia! Podríamos tomar nota de ellas, ¿no?

Es indudable que ser una persona ordenada, en todos los sentidos, favorecerá en muchos aspectos de nuestra vida como, por ejemplo, el éxito en el trabajo o saber organizar el tiempo para aprovechar al máximo cada minuto del día.

Las personas ordenadas, tienen algunas características en común que las personas catastróficas y desordenadas podemos adoptar para comenzar a cambiar nuestros hábitos.

  • Listas siempre encima: para ellos no hay nada comparable a la sensación de tachar una tarea realizada, ¡es un placer! Hay diversas aplicaciones para organizar listas de tareas en el smartphone pero nada comparable con una libreta pequeña (pero con estilo) y un bolígrafo. Una idea es fijarte listas semanales organizadas por temáticas, por ejemplo: limpieza, comidas, colada… En el trabajo, hacer una lista de tareas para el día siguiente ayuda a organizar tu cerebro y a prepararte mentalmente para ello
  • Si manchas limpias: nada de dejar platos sucios en el fregadero o aquello de “ya lo cogeré mañana” cuando un cojín se caiga al suelo. En el hogar, la única solución para evitar el desorden es MANTENER, es decir, usar y disfrutar pero dejar todo como estaba.
  • Organiza todo el almacenaje con cajas: por ejemplo, una caja para guardar la ropa de otra temporada, otra para zapatos, otra para facturas y “papeles feos” que siempre tenemos tirados por los muebles, otra para vajillas que no solemos utilizar. Para triunfar organizando tu casa has de almacenar cada oveja con su pareja, no vale con guardar “tapando” dentro de un mueble.
  • Compras: viernes 23.00h, llegas a casa tras una tarde de compras y… ¡dejas las bolsas en el recibidor esperando a que un duende ordene tus modelitos! No, no y no!! Llevar tus maravillosas compras al lugar que tienes pensado para ellas te costará 10 minutos de tu vida y al día siguiente el recibidor estará perfecto. Es más tedioso pensarlo que hacerlo.
  • Analiza los lugares de la casa en los que sueles acumular los objetos más variopintos (llaves, folletos, pastilleros…) y otórgale una única utilidad.
  • Tira, dona y regala todo aquello que no utilices. Almacenar en los armarios por aquello de “y si un día…” no suele servir de nada. Es más, si llega ese día te comprarás aquello que necesites sin acordarte si quiera que tenías guardado exactamente lo mismo. ;)

Tener nuestro hogar cuidado al detalle no es tan complicado y puede ayudarnos a ser más ordenados en otros aspectos de nuestra vida. ¡Por algo se empieza! Muy pronto os contaremos más trucos…