Vivir con tranquilidad en tu hogar junto a tu pareja depende de muchos factores, entre ellos el económico.

A la hora de contraer matrimonio, la elección del régimen matrimonial cobra importancia dependiendo de la situación de los cónyuges,  propiedades de cada uno y negocios que tengan. Entonces viene la gran pregunta: ¿Separación de bienes o gananciales? ¿Qué ventajas e inconvenientes tiene cada uno de ellos?

Cuando hay amor, lo natural es pensar que todo se debe compartir. Pero, dependiendo de la situación de cada matrimonio, puede convenir más un régimen u otro. La economía familiar depende de mucho más de lo que supone pagar las facturas del hogar a medias.

Lo primero es saber en qué consiste cada régimen:

  • Gananciales: si el matrimonio se rompe, las ganancias de cada cónyuge se repartirían de manera equitativa. Dentro de este régimen hay que distinguir los bienes privativos, como sería por ejemplo una herencia o algunos tipos de donaciones. En este caso, esa ganancia pertenecería sólo al cónyuge beneficiado.
  • Separación de bienes: cada cónyuge es propietario sólo y exclusivamente de las ganancias obtenidas durante el matrimonio y antes de este. En la separación de bienes, todos son privativos y cada cónyuge es responsable de su economía.
  • ¿Cuáles son las ventajas y los inconvenientes de la separación de bienes y del régimen de gananciales?
  • Gananciales: como las ganancias se comparten, las deudas también. Aunque es un régimen más equitativo, existe este riesgo en caso de que uno de los cónyuges tenga un problema económico. Aunque este régimen respeta el principio básico del matrimonio, como es compartir la vida con otra persona, posee ciertos riesgos si uno de los dos se dedica a algún negocio con responsabilidad hacia terceros. En este caso, ante cualquier problema, ambos miembros del matrimonio pagarían las consecuencias, poniendo en riesgo la seguridad en el hogar en lo que se refiere al campo económico.
  • Separación de bienes: da una mayor libertad, porque cada cónyuge puede actuar libremente con sus ganancias y propiedades. En caso de separación, la repartición queda clara. Pero en este caso, existe el riesgo de que tras el divorcio, uno de los cónyuges puede quedar desprotegido si, por ejemplo, durante el matrimonio, ha dejado de trabajar para encargarse de las tareas del hogar.

Recuerda que dependiendo de la comunidad autónoma en la que te encuentres, se aplicará por defecto, uno u otro régimen. Antes de contraer matrimonio, infórmate bien para notificar qué régimen prefieres, si el de separación de bienes o gananciales, para, en caso necesario, modificarlo ante notario. Protege la tranquilidad de tu hogar, dejando bien pactado el régimen que tanto tú como tu pareja preferís, para evitar futuros problemas con la economía familiar.