Cuando preparamos una comida o una cena en nuestra casa, tratamos de ser siempre los mejores anfitriones y cuidamos al máximo todos los detalles para que todo salga perfecto. Sin embargo, no siempre sabemos elegir el vino correcto para cada ocasión y plato.

El maridaje, también llamado armonía o acorde, es el arte de combinar un plato con un vino que le dé mejor resultado gustativo. Es decir, que al tomar la mezcla de ambos se vean potenciados los sabores de la comida o bien que puedan ser disfrutados sin que esta interfiera en su aroma y viceversa.

La elección del vino dependerá mucho de la comida que vaya a acompañar. Si vamos a comer pescados y mariscos, o comidas ligeras como las ensaladas, la mejor opción suele ser el blanco. Para carnes, guisos o potajes, que tienen más grasa, acertaremos con uno tinto, que tiene más cuerpo.

También influirán el clima y la hora a la que se vaya a degustar, por lo que en un día más caluroso es recomendable un vino frío, como un rosado o un blanco. Además, los espumosos triunfan en los días de más calor, ya que son refrescantes y livianos.

Normalmente, el maridaje es una tarea de la cual, en los restaurantes de nivel, se encarga el sommelier, que es el experto en vinos. Este conoce tanto la bodega como la carta y elige los vinos que se compran en función de la oferta gastronómica. Cómo nosotros tampoco vamos a ser grandes expertos, deberemos aprender unas ligeras nociones que nos permitirán atinar en cualquier ocasión con el vino que pedimos o compramos.

Acertar a la hora de regalar un caldo has de saber que es algo tan atrevido como regalar un perfume, es muy personal. Por eso la única regla que no falla, si queremos llevar un vino como detalle a una cena, y no somos expertos, es preguntar primero al anfitrión para dar con el maridaje más apropiado. Sin embargo, como es probable que no nos den tanta información, una buena solución es optar por un espumoso para acompañar con un aperitivo o una sobremesa, o bien por un vino dulce que acompañe a los postres.

Cuando vayas a comprar un vino no te dejes influir por el precio ya que en España tenemos la suerte de contar con excelentes caldos a un coste muy competitivo. Simplemente márcate un presupuesto y adáptate a él, y busca uno basándote en tus gustos y preferencias.

Elige en función de la ocasión

Para un reencuentro con amigos o con personas que no vemos hace mucho tiempo lo mejor es un vino espumoso, un cava o champagne. Este tipo de caldos se asocian a las celebraciones y además es más fácil acertar con quien no le guste el vino.

Si se trata de una cena romántica con tu pareja, el vino puede hacer referencia a un momento o a un recuerdo especial. Y si es una cena para conquistar elije un vino que por sus cualidades dé un mensaje a la otra persona.

Para una cena de trabajo, decántate por un vino ligero y refrescante, que anime la velada. Es importante que el caldo elegido no sea el protagonista de la comida sino una herramienta que ayude a distender y armonizar entre las personas que formen la reunión.

Si vas a comer con tu familia política lo mejor es preguntar por sus gustos y, si no podemos saberlo, lo mejor es optar por un vino que puedan identificar con facilidad, de referencia, y que, si tienes que gastar un poquito más, hazlo. Mejor no quedar de tacaño.

Y sobre todo recuerda lo más importante, que es beber con moderación para cuidar de tu salud