• Base de coliflor: cuece tanta coliflor como necesites tratando de que no quede demasiado blanda y escúrrela bien, pásala primero en un escurridor y más tarde aprieta con un trapo seco con el objetivo de extraer toda el agua que sobre. Si prefieres no cocerla, pasa al siguiente paso. Desmiga todos los arbolitos en un bol con la ayuda de las manos y mézclalos con dos huevos para que la masa se fije y sea homogénea. Añade sal a gusto, a nosotros nos gusta añadir un poco de especias tipo hiervas provenzales y sal de ajo. Si a todo esto, le añades un poquito de parmesano el resultado será un bombazo. Colócala sobre un papel de horno y precalienta esta base durante 20 minutos, evita que se haga del todo ya que luego, una vez incluyas los ingredientes a la pizza la volverás a meter al horno.0
  • Base de patata rayada: elige de 3 a 6 patatas medianas y ráyalas. Mezcla todo con huevo y añade si deseas un par de cucharadas de mantequilla (siempre viene bien para unificar) además, no puede faltar la sal y la pimienta molida. ¡Una pizza que te sorprenderá! Además, puedes hacerla más gordita de lo habitual, ¡una pizza diferente y, al menos, más sana!



  • Base de plátano: ¡vas a alucinar! Esto si que es sorprender a los comensales además de ofrecerles una pizza con bajos niveles de hidratos de carbono. En la red puedes encontrar diferentes formas de elaborarla. Nuestra favorita contiene un plátano o dos, ajo, un huevo, levadura de cerveza o parmesano, harina de garbanzos (la de la tempura), sal y pimienta. ¡Mezcla todo y ya nos contarás! Quizá es la más atrevida de las tres.

COCINA SIN PREOCUPACIONES SINTIÉNDOTE PROTEGID@ ANTE CUALQUIER ACCIDENTE


¿Con cual te quedas? ¿Quién se atreve a hacer una degustación en casa?