Los niveles de azúcar en sangre se pueden controlar, hasta cierto punto, mediante una dieta y un plan de ejercicio adecuado. Si eres diabético, lo ideal sería que un profesional de la salud o un nutricionista elaborara un plan de comidas específico para ti en el que se tengan en cuenta aspectos como tu ritmo de vida (sedentario, deportista…), lo que pesas, si consumes algún tipo de medicina, etc.

Otra opción es que amplíes tus conocimientos dietéticos sobre alimentación en diabetes. Piensa que deberás convivir con tu enfermedad toda la vida y que ese aprendizaje es la mejor inversión que puedes hacer.

En líneas generales, cualquier plan de alimentación para un paciente diabético debe:

  • Evitar los alimentos que contengan azúcares de los denominados de "rápida absorción". Se debe a que estos aumentan el nivel de glucosa en sangre de forma brusca.
  • Comer poco pero con bastante frecuencia a lo largo de todo el día. De esta manera los alimentos proporcionan al cuerpo la glucosa que necesita para su funcionamiento.
  • Limitar las grasas y la sal.
  • Controlar el peso. Debemos procurar mantenernos en un peso ideal.
  • Controlar la cantidad de carbohidratos que se consumen ya que éstos son los principales responsables del aumento del nivel de azúcar en sangre después de las comidas.

El tema de los carbohidratos es, quizás, el punto más "conflictivo" de la alimentación en diabetes. No sólo debes saber qué alimentos contienen hidratos de carbono, sino también si son "rápidos" o "lentos"; es decir, la velocidad a la que se absorbe el azúcar que contiene ese alimento en cuestión puesto que no es la misma en todos los casos.

Nos encontramos con tres tipos de "azúcares": los de absorción rápida que sólo deben consumirse de forma ocasional (los dulces, el azúcar refinado, la miel…), los de absorción rápida de consumo diario (las frutas, zumos, leche…), y los de absorción lenta (cereales, legumbres, etc.).

Para calcular la cantidad de hidratos de carbono que tiene cada comida, los diabéticos usan un sistema de raciones. Consiste en dividir los alimentos en raciones que aporten 10 gramos de hidratos de carbono. Por ejemplo, 40 gramos de arroz integral cocido serían una ración.

El diabético puede calcular el número de raciones que debe tomar al día partiendo de la cantidad de calorías que establezca su dieta (en función de su actividad física, su peso, etc.) y sabiendo que entre un 50% y un 55% han de ser hidratos de carbono. Si calculamos a partir de una dieta base de 1.600 calorías, estaríamos hablando de 8 o 9 raciones diarias.

El número total de raciones de repartirá en las cinco comidas del día así: 15% en el desayuno, 10% a media mañana, 30% en la comida, 10% en la merienda, 25% en la cena y 10% al acostarse.

La Asociación Americana de la Diabetes ha publicado una lista de diez productos más beneficiosos para la alimentación en diabetes atendiendo a su índice de glucemia y su aporte en vitaminas y minerales. Estos son: bayas, cítricos, vegetales de hoja verde, pescados ricos en omega 3, granos integrales, nueces, tomates, leche baja en grasa, batata y legumbres.

Ten en cuenta que ponerse a dieta es un tema relacionado con tu salud, y por tanto debes estar supervisado en todo momento por un médico o un profesional de la nutrición.