Se conoce como hipotiroidismo a la disminución de los niveles de las hormonas tiroideas en el organismo, es por lo tanto una alteración de la función de la glándula tiroides. El tiroides, por su parte, es una glándula situada en el cuello por debajo de la nuez de Adán, que se divide en dos mitades (lóbulos), conectadas en su parte central (istmo), y que se parece a la letra H.

Esta glándula segrega las hormonas tiroideas, que controlan la velocidad metabólica o velocidad de las funciones químicas del cuerpo. Tiene dos efectos fundamentales sobre el metabolismo:

  • Estimula casi todos los tejidos del cuerpo humano para que produzcan proteínas.
  • Aumenta el volumen de oxígeno que utilizan las células.

Por tanto, sin las hormonas del tiroides, el crecimiento físico, el desarrollo mental y otras funciones del cuerpo se atrasan o se detienen.

Cuando el nivel de hormona tiroidea está bajo y las células no reciben suficiente hormona, los procesos corporales comienzan a funcionar con mayor lentitud, por lo que el paciente puede notar más frío, se fatiga con más facilidad, la piel se reseca, hay una tendencia a olvidarse de las cosas, sensación de estar siempre deprimido, y también estreñimiento.

Los síntomas son muy variados, por lo que la única manera de detectar con seguridad si se padece hipotiroidismo es realizando un análisis de sangre.

Su tratamiento es de por vida, y consiste en la reposición de la hormona tiroidea T4. Aunque el tratamiento se realiza por medio de fármacos, muchos pacientes con hipotiroidismo tienen el problema adicional de no poder bajar de peso, por lo que es fundamental hacer un régimen de alimentación para el hipotiroidismo como actividad complementaria a la enfermedad. No es cierto que el hipotiroidismo provoque que la persona engorde, pero sí es cierto que es más difícil bajar de peso.

Uno de los métodos más efectivos para bajar de peso en pacientes con hipotiroidismo es una dieta baja en grasas y carbohidratos, pero que contenga una alta cantidad de proteínas. Lo que esto implica es que además de reducir las grasas es importante restringir seriamente los azúcares y las harinas. Además, las carnes con alto contenido de grasa se deben substituir por piezas magras, y se deben reducir también frutas con alto contenido de azúcar, como el plátano.

Aunque debe ser un médico o un profesional de la salud quien elija o determine el tipo de alimentación recomendable para el hipotiroidismo, se pueden plantear a modo informativo una serie de consejos:

  • Se deben ingerir productos que contengan yodo como el rábano, la leche desnatada, pescados y, por supuesto, sal yodada.
  • También es recomendable comer alimentos que contengan el antioxidante selenio. Está presente en nueces, pescados y algunos lácteos. 
  • Intentar reducir el consumo de alimentos que contengan sustancias bociógenas, es decir, que pueden interferir en la producción del tiroides, como el repollo, la col de Bruselas, brócoli, maíz y coliflor.
  • Es importante aumentar el consumo de alimentos ricos en fibra.

Como en todo régimen alimenticio, y más aún si se habla de la alimentación para el hipotiroidismo, hay que llevar una alimentación equilibrada y consumir sólo las calorías necesarias dependiendo de la edad, estatura, peso y actividad física de la persona afectada.

Se debe comer varias veces al día, al menos cinco y que no sean copiosas. Es mejor muchas veces y poca cantidad, que pocas veces y mucha cantidad.

Procurar dormir 8 horas al día y practicar ejercicio físico moderado.