Una vez finalizado el invierno, debemos proteger la salud y no bajar la guardia con la llegada de las buenas temperaturas.

Las gripes y resfriados, más propios de estaciones frías, dan paso a otra serie de enfermedades más comunes en primavera-verano.

Las personas alérgicas son especialmente sensibles a esta estación, pero las alergias no son las únicas enfermedades que pueden aparecer en primavera-verano.

Estas son las enfermedades más comunes, una vez que el 21 de marzo anuncia la llegada de la primavera:

  • Asma y alergias: los niveles de polvo y polen aumentan en primavera. Las personas sensibles a este tipo de alérgenos y las personas asmáticas pueden sufrir una serie de síntomas en primavera como son, picor de ojos, erupción cutánea, problemas respiratorios, congestión nasal y picor de garganta.
  • Faringitis, sinusitis y conjuntivitis, son enfermedades que suelen incrementar su aparición en esta época del año.
  • Infecciones gastrointestinales: es otra de las enfermedades más comunes en primavera, según los expertos. En esta época del año debes cuidar tu salud estomacal, vigilando el estado de los alimentos que ingieres.
  • La salmonelosis es una de las enfermedades que desarrollan más su aparición durante la primavera. Las bacterias sobreviven mejor en ambientes húmedos y cálidos, factor ambiental que se puede dar con la llegada de la primavera. El consumo de frutas mal lavadas también puede ser un foco de infección que provoque malestar estomacal.

Además, con la subida de las temperaturas, debemos hidratarnos más. La deshidratación puede causar náuseas y vómitos.

Si eres una persona alérgica o, aunque no lo seas, detectas algún síntoma que pueda ser señal de la aparición de una de estas enfermedades comunes durante la primavera, no dudes en acudir a un profesional de la salud. Proteger tu salud es prioritario para poder disfrutar del color y el buen tiempo que trae esta preciosa estación del año.

Sé precavido y aplica los tratamientos recomendados en cada caso: vacunas contra la alergia, antihistamínicos, el uso de mascarillas en los días especialmente complicados en lo que respecta a niveles de alérgenos, etc.

Además, tú mismo puedes aplicar ciertas rutinas para evitar enfermedades primaverales, como por ejemplo, no permitir que se acumule polvo en tu hogar, evitar ventilar la casa en las horas del día en el que los niveles de alérgenos son más elevados, mantener una buena higiene personal y lavar bien toda la fruta y la verdura que te dispongas a ingerir.