La dieta para diabéticos es una parte esencial en el tratamiento de esta enfermedad. De hecho, hay algunos pacientes que son capaces de regular sus niveles de glucosa en sangre utilizando, exclusivamente, unas pautas correctas de alimentación.

Es por ello que algunas personas con diabetes tipo 1, especialmente cuando acaban de ser diagnosticadas de esta enfermedad, se quejan de que la dieta para diabéticos es muy estricta. Esta apreciación se debe a que los insulinodependientes organizan su alimentación en función a un sistema denominado "de raciones de hidratos de carbono". En este modelo, los alimentos se clasifican en tres grupos:

  • Los racionados. Son ricos en carbohidratos y se deben tomar en cantidades predeterminadas llamadas "raciones", que consisten en una porción de un determinado alimento que aporte 10 gramos de hidratos de carbono. Por ejemplo, 40 gramos de arroz integral cocido compondrían una ración. El diabético puede calcular el número de las raciones que debe tomar al día sabiendo que un 55% del aporte calórico de su dieta debe provenir de este tipo de nutriente. El número total en una dieta para diabéticos se repartirá en las cinco comidas del día de este modo: 15% en el desayuno, 10% a media mañana, 30% en el almuerzo, 10% a media tarde, 25% en la cena y finalmente un 10% al acostarse.
  • Los prohibidos. Se trata de productos con un alto contenido en azúcares simples (de rápida absorción, como dulces, refrescos azucarados, zumos…). Estos productos sólo deben emplearse en caso de hipoglucemia severa.
  • Los libres. Son aquellos cuya composición en lo relativo a hidratos de carbono es muy pequeña (menor de un 5%). Se pueden consumir tantos como se desee, en función del apetito de la persona, teniendo en cuenta que no deben sobrepasar el 30% de las calorías totales del día en el caso de las grasas, y el 15% si se trata de proteínas.

A esta pauta de dieta para diabéticos hay que añadir el tratamiento insulínico, es decir, la cantidad y momento en el que el paciente se inyecta la insulina que no genera su páncreas. De forma genérica, y aunque es el endocrino quien debe determinar la cantidad de insulina adecuada para cada uno, se puede decir que la dosis por jornada suele oscilar entre las 0,3 unidades y 1 unidad por kilogramo de peso, con un máximo de 100 unidades diarias.

Teniendo todo esto en cuenta, un diabético puede, sin ningún problema, y siempre bajo control médico, iniciar una dieta de adelgazamiento.

La clave estará en dos puntos:

  • Las cantidades de cada uno de los nutrientes esenciales (especialmente de hidratos de carbono) deben reajustarse teniendo en cuenta el nuevo aporte calórico de la dieta. Es decir, si, por ejemplo, el médico impone una dieta para diabéticos de 1200 calorías/día, 660 calorías deberán provenir de carbohidratos.
  • Realizar los cambios correspondientes en las dosis de insulina. Los ajustes deben hacerse mediante disminuciones o aumentos del 10% de la dosis correspondiente (sin sobrepasar tres unidades por cambio), debiendo esperar entre dos y tres días antes de efectuar nuevos cambios. Además, como norma general, debe variarse una sola dosis de insulina por día (es decir, si por ejemplo el paciente se inyecta por la mañana y por la noche, no podrá modificar la cantidad de insulina en la mañana y la noche del mismo día).

Nota: Adoptar una dieta determinada es un tema relacionado con la salud, por lo que se debe estar supervisado en todo momento por un médico o un profesional de la nutrición.