Aunque de origen psicológico, ambas patologías pueden derivar en consecuencias nefastas para la salud física y mental si no se controlan a tiempo. La sociedad actual está educada y, aunque no dejan de existir casos, sobre todo en mujeres adolescentes, somos capaces de detectarlos, pero todavía son trastornos que están muy lejos de ser erradicados. ¿Sabrías diferenciar entre ambos? Si no es así, te ayudamos.

Anorexia:

  • El sujeto tiende a distorsionar la realidad y rechazarla ya que cree tener más kg de los que realmente pesa. Llegan a verse gordos teniendo una extrema delgadez y a su vez sienten un terrible miedo (ansiedad) hacia la obesidad.
  • Algunos de los síntomas secundarios son la caída del cabello o la falta de conciencia sobre la enfermedad, es decir, a priori, no la reconocen.
  • La presión arterial baja y, por tanto, aparece mayor cantidad de vello debido a una intolerancia al frío. Están, digamos, más débiles.
  • En última instancia pueden llegar a sufrir complicaciones más graves como problemas cardíacos, pérdida de masa ósea o incluso la desnutrición… ¡Es un problema muy serio!

Bulimia:

  • El sujeto suele tener episodios de hambre voraz, comer de forma insaciable para más tarde, vomitar de forma forzada para contrarrestar esos “atracones”.
  • Si se tiene conciencia de que está llevando a cabo patrones de conducta alimenticia poco habituales.
  • Pueden llegar a sufrir úlceras o daños de tipo estomacal debido a forzar el vómito o a tomar productos tipo diuréticos o laxantes. Además, puede tener alteraciones de la menstruación o desaparición total.
  • Las complicaciones más serias también se representan en la dentadura o incluso en una rotura del esófago debido al esfuerzo…

En definitiva, hay que prestar mucha atención y solicitar ayuda psicológica y nutricional (con ingreso si se requiere) nada más seamos conscientes de este tipo de síntomas.