Vamos a explicar, de manera sencilla y breve, las diferencias básicas entre ansiedad y depresión sin meternos en conceptos demasiado técnicos. Más que nada porque cada persona es un mundo y estamos hablando de dos patologías de carácter mental por lo que su desarrollo y tratamiento tienen un carácter más personalizado, sobre todo en términos de depresión. Aun así, a grandes rasgos, las diferencias siguen siendo notables.

Imagina como te sentirías si un día te persigue un león o un toro bravo corriendo por la calle. ¿Cómo reaccionaría tu cuerpo? Intentarías correr sin límite, tu pulso se aceleraría, no razonarías con claridad, las extremidades se quedarían frías y tu corazón latería tan fuerte que lo podrías tocar desde fuera del pecho. Si todo eso te sucede sin toro ni león, sino sentado en el sofá de tu casa tranquilamente, corresponde a un claro episodio de ataque de pánico. Aunque creas que es un infarto o ataque previo a la muerte no lo es, e igual que ha venido, se irá. Se trata de la forma más común en la que se manifiesta la ansiedad pero no la única, ya que ansiedad es básicamente MIEDO. Y, ¿cómo se va el miedo? ¡Enfrentándose a él!

Seguramente cojas miedo a que te vuelva a suceder y, ¿qué pasa con ese miedo? Que hará que te vuelva a pasar. Uno de los grandes errores que suele cometer la medicina “de familia” es recetar tranquilizantes y similar ante estos casos ya que, con ayuda de un psicólogo (terapia coginitvo-conductual), este tipo de casos suele desaparecer en algunas semanas. ¿Cómo? Enfrentándose a los miedos el cerebro verá que igual que vienen, se van. Dejará de sentir miedo y por tanto la ansiedad desaparecerá. Parece mentira pero es algo muy sencillo.

En cuanto a la depresión, hablamos de una patología algo más seria que, en la mayoría de los casos, sí requiere algún tipo de medicación ya que hay componentes químicos del cerebro que influyen y con terapia no basta. Si ansiedad es miedo, depresión es TRISTEZA pero, tristeza con cierto grado de descontrol, es decir, el sujeto puede sentir apatía y tristeza sin motivo alguno. No se trata de una tristeza “normal”, el sentimiento que todos sentimos sino que va más allá. No hay ganas de afrontar el día a día, se siente sensación de culpa…

Si no se tratan, ambas pueden alargarse en el tiempo. En el caso de la ansiedad puede derivar a un miedo tan grande que el sujeto decida no salir de casa (agorafobia). Con la depresión, el sujeto tiene una visión tan alejada de la realidad que puede llegar a tener hasta pensamientos suicidas.

Nada más se vean síntomas has de acudir a tu seguro médico para ponerte en manos de profesionales y curarte lo antes posible. ¡De todo se sale!