En ambos casos, las personas afectadas sufrirán, por regla general, dolores, sentirán debilidad y, en última instancia, notarán las articulaciones algo deformes. 

Como curiosidad, cabe señalar, que todas las patologías cuyo nombre termina en “-itis” se refieren a algún tipo de inflamación. Nadie mejor que nosotros mismos para observarnos y acudir a nuestro médico privado nada más comencemos a notar síntomas, sobre todo, si estos no disminuyen en el tiempo. 

La diferencia más notable entre ambas, es que la artritis puede surgir a raíz de otras causas que no tienen por qué ser degenerativas. Por el contrario, la artrosis sí es degenerativa, llegando a empeorar con el paso del tiempo en mayor o menor escala. Esto sucede porque el cartílago que protege las extremidades de los huesos se desgasta o envejece con el paso de los años, no regenerándose nunca. 

Según los especialistas, la obesidad aumenta por cuatro el riesgo de sufrir artritis en comparación a personas con un peso normal y la artrosis suele darse en hombres y mujeres por igual, sobre todo, a partir de los 60 años. La artritis puede darse también en jóvenes e incluso niños e igual que aparece, se va, cuando la dolencia que la ha provocado se cura. 

Antes de alarmarnos, para diferenciar algunos de los síntomas más habituales, la artritis provoca inflamación y sensación de calor y la artrosis suele ser una patología no inflamatoria, se representa de otra forma con debilidad, por ejemplo. 

Obviando factores genéticos, contra los que no podemos luchar. Tratar de prevenir este tipo de dolencias es sencillo simplemente llevando a cabo una dieta saludable y caminando, al menos, una hora al día. ¡El deporte fortalece la musculatura!