La mayoría de la población tiene lunares en la piel que suelen aparecer durante la infancia y la juventud y que por norma general suelen ser inofensivos. Los melanocitos, forman lunares o manchas, y en ocasiones es donde el melanoma se desarrolla.

Tener lunares puede ser un factor de riesgo de cáncer de piel, pero es importante no alertarse porque la mayoría son benignos. Por lo general, un lunar normal es una mancha de color uniforme café, canela o negro en la piel. Puede ser plano o prominente, redondo u ovalado, y suelen medir menos de 6 mm. de ancho (aproximadamente el ancho de una goma de lápiz).

Algunos lunares pueden estar aparecer ya al momento de nacer, pero la mayoría surge durante la infancia o la juventud. Los que deben ser examinados por un médico son los nuevos, que aparecen más tarde en la vida de una persona.

Una vez que se ha originado un lunar, por lo general conservará el mismo tamaño, forma y color por muchos años. De hecho, algunos lunares pueden llegar a desaparecer.

En los hombres suelen aparecer en el tronco o la región de la cabeza o el cuello, mientras que en las mujeres se suelan dar en brazos o piernas.

Y, ¿cómo detecto un melánoma?

  • Porque cambia de color.
  • Crece rápidamente de tamaño.
  • Sangra o se enrojece.

Los síntomas del melanoma por lo general no son dolorosos. La primera señal del melanoma con frecuencia suele ser uno de estos 3 casos. Es necesario consultar al dermatólogo cuando se observen cambios en un lunar.

Según la Asociación Española Contra el Cáncer, podemos distinguir entre un melanoma y un lunar siguiendo la regla del ABCDE:

A: Asimetría: que la mitad de un lunar no es igual que la otra mitad.

B: Bordes irregulares: bordes desiguales. Irregulares, borrosos o dentados.

C: Color: los colores más peligrosos son los rojizos, blanquecinos y azulados sobre lesiones de color negro.

D: Diámetro: cuando el lunar mide más de 6 milímetros o aumente de tamaño (mayor de 6 mm.).

E: Evolución: si el lunar experimenta cambios en cuanto a tamaño o forma.

Se sabe que en el 90% de los casos, el melanoma está vinculado a la exposición a los rayos UVA tanto del sol como de las cabinas. Por eso, es fundamental utilizar siempre protección cuando vamos a exponernos al sol, sobre todo si es durante periodos muy prolongados, como en el verano.

Sin embargo, el melanoma puede aparecer en otras partes del cuerpo, incluso aquellas no expuestas al sol. Son otros tipos de melanoma como el ocular o mucosal. Por lo tanto, también influye la historia familiar, la genética y otros factores como el medio ambiente.

Esta dolencia puede afectar a cualquier persona, aunque es más frecuente en individuos de piel clara y en mujeres. En España se contabilizan más de 3.000 nuevos casos al año entre los 40 y los 70 años, sin embargo, el diagnóstico juvenil ha aumentado en los últimos años debido exposición al sol y la utilización de cabinas de autobronceado.