La alopecia areata es una enfermedad que consiste en la pérdida del cabello en una zona determinada del cuerpo, que acostumbra a ser del tamaño de una moneda grande. Este problema afecta no sólo al físico también a nivel psicológico del que lo padece.

En la mayoría de los casos este tipo de calvicie aparece en zonas pequeñas de la cabeza y de la barba. Lo más llamativo de la alopecia areata es que las áreas de la piel que están afectadas, carecen de pelo y presentan un aspecto absolutamente normal, sin alteraciones cutáneas, ni hinchazón o enrojecimiento. Afecta tanto a hombres y mujeres, aunque se da un mayor número de casos en los varones.

Aunque puede aparecer en cualquier momento, en la mayoría de los casos se presenta entre los 10 y los 25 años.

Es importante que sepas que la gran mayoría de los casos de alopecia areata son leves y el pelo se suele recuperar, aunque en los tipos más graves la pérdida puede ser irreversible.

La areata es un tipo de alopecia que, de hecho, es la tercera forma más frecuente. Sin embargo, no conviene que te alarmes en exceso ya que su incidencia entre la población no es muy alta ya que afecta solo a un 2%.

La más común es la alopecia androgénica, que es la más común y que sobre todo suelen padecer los hombres, y que surge como resultado de la combinación de tres factores: herencia genética, hormonas y envejecimiento. Este tipo afecta a un 50% de la población.

Después está el efluvio telógeno, que afecta a un 20% de la población. Este tipo de alopecia es una alteración del ciclo de crecimiento del pelo que produce una caída del cabello muy llamativa durante un período de tiempo limitado en el tiempo y es reversible. Es muy frecuente en mujeres jóvenes, pero también puede suceder en varones y a pacientes con edades mayores.

Factores que influyen en su aparición

La alopecia areata es una enfermedad que pude aparecer por múltiples causas. En este caso el origen de la pérdida de cabello viene producida un fallo en el sistema inmunológico que, por error, identifica los folículos pilosos como una amenaza para el organismo y los ataca, provocando que el pelo caiga.

No siempre es fácil identificar el origen del brote ya que pueden intervenir distintos factores:

  • Estrés. (es el detonante más conocido)
  • Infecciones.
  • Exposición a tóxicos.
  • Crisis de ansiedad.
  • Padecer desequilibrio nutricional.
  • Ser celiaco.
  • La predisposición genética.
  • Sufrir diabetes mellitus tipo 1.
  • Existir factores de causa autoinmune como son: el amontonamiento de linfocitos T CD4+ y CD8+ -que se encargan de parte de las funciones de inmunidad celular, sobre todo los CD8+, neutralizando células infectadas, alrededor del folículo piloso-. Esto provoca un parón en el crecimiento del cabello y más tarde estimula su caída.

También se pueden dar otras causas de origen autoinmune como: la artritis reumatoide, vitíligo, enfermedad de Addison, lupus eritematoso sistémico, miastenia gravis, esclerodermia, rinits alérgica, dermatitis atópica, asma y psoriaris.

¿El pelo se recupera?

En algunos pacientes el pelo que se ha perdido vuelve a crecer por sí solo, sin embargo, esto ocurre cuando la alopecia areata es leve y la zona despoblada es pequeña.

Eso sí cuanto más grave sea el trastorno y más extendido esté, menores serán las probabilidades de recuperar el cabello. Por este motivo, cuanto antes se empiece a tratar mayores serán las opciones de recuperación.

La alopecia areata es una enfermedad crónica que cursa con brotes y no hay existe un tratamiento curativo al 100%. Como no existe una causa principal de esta enfermedad, tampoco se ha encontrado el antídoto.

Pero para tratar de prevenir un brote o paliar sus efectos se recomienda llevar un estilo de vida saludable con control del estrés, aplicando técnicas de relajación, una dieta equilibrada rica en oligoelementos y vitaminas, y un plan de ejercicio moderado regular.

Si padeces alguno de estos síntomas lo primero que tienes que hacer es acudir a un especialista para que te haga el diagnostico adecuado y cuides de tu salud.